«¿Puede considerarse una creación la Construcción en Psicoanálisis? La Construcción en análisis, ¿es solamente del analista?»
A partir del texto: “Construcciones en el análisis” (1937, Sigmund Freud, tomo XXIII, Amorrortu):
Quiero agradecer a la Coordinación del Plenario por haberme invitado a pensar a partir de estas interrogantes que me desafían a trabajar un concepto de Freud, “Las Construcciones en el análisis”, desde una lectura lacaniana, poniéndolo a jugar con lo que nosotros entendemos por Creación.
De la Creación
Cuando elegimos este eje temático, Psicoanálisis y Creación, estuvimos de acuerdo en intentar encontrar, también diría producir, los elementos que consideremos propios de las creaciones. Esto, desde una lectura lacaniana.
Ricardo Landeira hace unas reuniones atrás nos decía que “en la Creación, uno de los elementos básicos es la falta, es la que da valor y significación a eso que se procura, mejor aún que se desea.” “La creación está del lado del deseo y del lado de la falta”.
Las definiciones que encontramos de Creación, relativo a Crear, incluyen producir algo nuevo, producir algo de la nada (agregamos, o preexistente), establecer o instituir, dar lugar a algo como consecuencia de varias acciones, escoger o nombrar a alguien para un cargo, criar.
Estoy de acuerdo en que todo esto, no es sin la falta. Entiendo que para que se produzca una Creación, tiene que haber una posición que posibilite sostener esta falta para continuar produciendo. En ese sentido, por ejemplo, un análisis estaría del lado de la Creación.
Vamos a las construcciones:
Leo algunos pasajes del texto de Freud:
“El consabido propósito del trabajo analítico es mover al paciente para que vuelva a cancelar las represiones (…) de su desarrollo temprano y las sustituya por unas reacciones como las que corresponderían a un estado de madurez psíquica (p.259). A tal fin debe volver a recordar ciertas vivencias, así como las mociones de afecto por ellas provocadas, que están por el momento olvidadas en él. Sabemos que sus síntomas e inhibiciones presentes son las consecuencias de esas represiones, vale decir, el sustituto de eso olvidado.” (p.260).
Aquí el inconsciente de Freud se nos presenta como una instancia que se encuentra en el interior, que contiene una verdad determinada que es la causa del síntoma y que habrá que encontrar, llevando al analizado a “reconquistar los recuerdos perdidos” (p.260).
Freud pone el acento en estas construcciones en lo que entiendo es una producción de sentido en su búsqueda de armar una historia de sucesos o hechos con una verdad histórica para el sujeto. Compara el trabajo del analista con el del arqueólogo, hay algo que ya está ahí para ser encontrado. Habla de “traer a la luz de manera completa lo escondido”, “secretos, recuerdos”, habla de “verdad íntegra”, de “realidad objetiva”, de “verdad histórico vivencial”, de “historia objetiva de vida”, “verdad histórica”, “verdad material”.
Dice Freud que el analista tiene que “colegir lo olvidado desde los indicios que esto ha dejado tras sí; mejor dicho: tiene que construirlo”, dice (p.260). “Su trabajo de construcción o, si se prefiere, de reconstrucción muestra varias coincidencias con el del arqueólogo… Y es cuestionable el derecho de ambos a reconstruir mediante el completamiento y ensambladura de los restos conservados. … Uno se ve remitido única y exclusivamente a la reconstrucción, que por eso con harta frecuencia no puede elevarse más allá de una cierta verosimilitud.” (p261). “Con esta materia prima…debemos nosotros producir lo deseado”, “Y lo deseado es una imagen confiable, e íntegra en todas sus piezas esenciales, de los años olvidados de la vida del paciente” (p260).
Haciendo una lectura lacaniana, entiendo que las construcciones de Freud serían operaciones a nivel de lo simbólico e imaginario, ahí donde ubicamos la historia de un sujeto, esa verdad que tiene estructura de ficción.
¿Puede considerarse una creación la Construcción en Psicoanálisis?
La Construcción, ¿es una Creación de Freud?
Decíamos que, para crear, tiene que faltar y que para que se produzca una Creación, tiene que haber una posición que posibilite sostener la falta para continuar produciendo.
En el intento de avanzar en su búsqueda, desde el lugar de la falta en saber, es que Freud produce un modo de operar en su clínica que encuentra que va a tener ciertos efectos y que teoriza. Uno de los resultados de esta búsqueda, es la conceptualización de estas construcciones. La creación de estas construcciones tiene que ver con el deseo de Freud, quien, sosteniendo una posición que se me ocurre llamar “posición creativa”, no se cierra en lo que encuentra, sino que además sigue buscando. Es en ese sentido que puedo decir que la Construcción en Psicoanálisis, puede considerarse una creación.
Ahora bien, las construcciones, ¿son creaciones? ¿Toda construcción implica una creación?
Freud habla de las construcciones como “Unos intentos de explicar y de restaurar…”, de “… restituir un fragmento de biografía”, de “(…historia objetiva de vida)” (p.270) del analizado. También dice que en comparación con el trabajo del arqueólogo: “…el objeto psíquico es incomparablemente más complicado que el objeto material del exhumador… para la arqueología la reconstrucción es la meta y el término del empeño, mientras que para el análisis la construcción es sólo una labor preliminar.” (p.262).
Algo que me pareció interesante para tomar es cuando dice que: “El camino que parte de la construcción del analista debía culminar en el recuerdo del analizado; ahora bien, no siempre lleva tan lejos. Con harta frecuencia, no consigue llevar al paciente hasta el recuerdo de lo reprimido. En lugar de ello, si el análisis ha sido ejecutado de manera correcta, uno alcanza en él una convicción cierta sobre la verdad de la construcción, que en lo terapéutico rinde lo mismo que un recuerdo recuperado” (p.267). Acá estaría dando lugar a algo más allá de lo reprimido en el interior de un inconsciente, construyendo una ficción que tiene estatuto de verosimilitud.
Yo pienso las construcciones de Freud más como intervenciones que pueden dar lugar a que se desplieguen las causas, el saber no sabido. A través de la transferencia simbólica, es necesario que el sujeto despliegue su ser de sentido y dar lugar a las significaciones para operar sobre ellas. Sabemos que esto no es para nada suficiente, pero en ciertos tiempos va a ser necesario. En este sentido, si lo pienso como un medio para llevar a construir la trama fantasmática, entonces podría implicar creación en tanto que va a permitir ubicar los goces que están en juego (porque por algo se recuerda como se recuerda lo que se recuerda) y, por tanto, permitir el trabajo de análisis. Me parece que, si bien hay una producción de sentido, ahí también se podría producir desde una posición creativa.
Freud hace mención a distintas construcciones que tienen efecto y otras que no. Con la construcción podría producirse algo diferente que no es meramente arqueológico y que tiene un efecto en el analizante. Ahora bien, producir algo diferente puede ser condición para hablar de creación, pero no suficiente.
No me parece que por hablar de construcciones estemos hablando de creación; tendríamos que analizar, en cada caso, cómo opera la construcción en cuestión, si obtura o pone en juego la falta. Si el saber que se construye pone a jugar la falta, podríamos hablar de creación, o por lo menos de un movimiento que propicie la creación; una “cavidad creativa”, como decía Beatriz Duró en el encuentro pasado. Si la tapona de sentido, no hay creación posible. Habría que ver entonces desde qué lugar se realiza la construcción y qué efecto tuvo para decir si la construcción implicó o no creación, y eso se lee a posteriori.
La construcción en análisis, ¿es solamente del analista?
Dice Freud: “Pero aquí somos advertidos de que el trabajo analítico consta de dos piezas por entero diferentes, que se consuma sobre dos separados escenarios, se cumple en dos personas, cada una de las cuales tiene un cometido diverso. … Todos sabemos que el analizado debe ser movido a recordar algo vivenciado y reprimido por él, y las condiciones dinámicas de este proceso son tan interesantes que la otra pieza del trabajo, la operación del analista, pasa en cambio a un segundo plano. … ¿En qué consiste … su tarea? Tiene que colegir lo olvidado desde los indicios que esto ha dejado tras sí; mejor dicho: tiene que construirlo. Cómo habrá él y con qué elucidaciones, he aquí lo que establece la conexión entre ambas piezas del trabajo analítico, entre su participación y la del analizado.” (p.260 y 261).
Freud plantea las construcciones como una tarea del lado del analista, que luego se confirmarán o no en relación a su efecto en el analizado.
Entiendo que si hablamos de transferencia y de discurso analítico no podemos pensar que haya algo en un análisis que sea solamente del analista o solamente del analizante. Las intervenciones que el analista pueda hacer van a tener que ver con su posición y la posición en la que lo coloque el analizante. Y es en transferencia que se va operar sobre la trama discursiva.
En los discursos, para que el nivel del agente se mantenga, es necesario que el nivel del otro lo sostenga. Las construcciones se van a producir en transferencia, en el discurso.
Luisa Bertolino
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Reunión del Plenario de la Red
Montevideo, 19.06.23
