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«Invenciones fugaces. Cruces entre cine, filosofía y psicoanálisis»

“Los filmes son mercancías, es necesario quemarlos ya le había dicho a Langlois  pero cuidado con el fuego interior materia y memoria el arte es como el incendio nace de lo que quema”

 Jean-Luc Godard   Historia (s) de cine. p.111. Lic. Ignacio Ferreyra Vaucher

Ejerce el psicoanálisis. Editor de “Contextos Psi” (publicación de CPU).

Maestreando en Filosofía Contemporánea en FHUCE. Estudios en crítica cinematográfica.

Palabras preliminares: 

Quiero comenzar planteando una postura sobre aquello que  quiero localizar en mi siguiente reflexión.  Se trata de un aspecto no menor, la elección de un nombre tal como lo es el de Fundamentos del psicoanálisis, seleccionado para estas Jornadas.  Quiero hacer esta salvedad al momento de tratar de ubicar desde donde uno se pronuncia y escribe.

 Este puntapié me conduce a un seminario en puntual de Jacques Lacan, denominado de acuerdo a  la traducción de Jacques Allain Miller como “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” del año 1964.  

Un seminario que lleva consigo ciertas características específicas, tales como un público distinto (en su mayoría filósofos), un espacio distinto, ya no es el Hospital de Sainte- anne,  y una posición del expositor,  como excomulgado. 

El aspecto en el cual quiero detenerme, es a lo que refiere la noción de concepto. Ésta se presenta como  algo que se cierra, que se logra captar, en su etimología, la palabra «concepto», proviene del latín  conceptum y del verbo concipere, que significa concebir. Concipere, a su vez,  deriva de capere, es decir,  agarrar o capturar algo.  Por otro lado, la palabra fundamento, proviene del latín, que se encuentra como la suma de dos componentes de dicha lengua: el sustantivo “fundus”, que es sinónimo de “base” o “fondo”, y el sufijo “mento”, que es equivalente a “instrumento” o “medio”, utilizado también como argumento.  Como primer acercamiento, el hablar y escribir  sobre fundamentos, no es lo mismo que referirse a conceptos.

 Tales contextos etimológicos apuntan a concepciones distintas, mientras que uno intenta capturar algo, como si esto ya estuviese dado a capturar, el otro, refiere a un medio, un argumento acerca de algo. Tales indicaciones, apuntan a poder elaborar un instrumento de crítica, para cuestionar lo que parece naturalizado, teniendo presente  que la discusión entre conceptos y fundamentos, sigue siendo problemática para el psicoanálisis, ya que de algún modo, ambas nociones refieren a una solidez, y un intento de explicar una práctica. De todas maneras, estas palabras inaugurales, derivan en poder ubicarme  en tanto lector, oyente y expositor como posiciones que me atraviesan, y que me sirven para pensar los siguientes planteos.

 Este ejercicio  es al mismo tiempo mi pasaje y experiencia hasta el momento, en donde me propongo intentar poner en tensión tres dimensiones: el cine, la filosofía y el psicoanálisis.  De ningún modo, dichos campos son totalizantes, ya que en estos, encontramos sus propias divergencias, sus propias disonancias, sus propios circuitos. No apuntando a lo que el cine es, como a modo esencial, a modo de concepto, como si se tratara de algo previamente dado y en unicidad.  Tampoco pienso de este modo la filosofía o el psicoanálisis, sobretodo este último, el cual resalté  su dimensión práctica,  es decir,  como continuamente intervenido. Aspectos que se resisten a ser traídos a modo de  nociones cerradas. Si, se me presentan tales campos a modo de efectos, con sus propias singularidades. Psicoanálisis no es filosofía, y viceversa, pero el cruce ha de servirnos para seguir interrogando ambos campos, no como saberes circunscriptos en trincheras disciplinares. En este marco, iré transcurriendo estos campos, intentando trazar encuentros y desencuentros.

 ¿Campos inventados?

 Lo que me interesa en relación al cine, y el cual atraviesa el psicoanálisis y la filosofía, es su capacidad de invento. Tal cuestión se relaciona con la noción de aquello que no estaba, sucede, se produce, ¡acontece! Los hermanos Lumiere, a fines del s. XIX decretaron que el cine no duraría demasiado tiempo. Algunos autores de cine, ya han hablado de la muerte del mismo, Orson Wells por ejemplo ya planteaba, según José Miguel Santa Cruz (2014) :  “Creo en la muerte del cine. Miren la energía desesperada con que tratan de animarlo: ayer, por medio del color; hoy, con las tres dimensiones. No le doy  más de cuarenta años”.

 A partir de este asunto, me surgen ciertas interrogantes: ¿La noción de invento como creación, implica también un desfallecimiento? ¿Nace de lo que se quema?

 Dejemos en claro que no es posible pensar la invención sin aquellas condiciones que lo hacen emerger.  En este plano, el psicoanálisis desde Freud,  ha sido posible bajo ciertas condiciones y pretensiones, de cientificidad por ejemplo.

 Del latín, inventum refiere a la acción y resultado de inventaro inventarse. Es decir, cualquier cosa o elemento que se crea,  se diseña por primera vez. Creación, diseño o realización de un objeto nuevo que anteriormente no existía. También utilizado como excusa o acontecimiento falso que se manifiesta con la intención de engañar o lograr una finalidad.

 Su uso como excusa, es una rama también presente…algo de lo relacionado al inventar, alude a un campo de ilusión necesario y del cual me apoyaré.  Tal como en la pantalla del cine, en sus bordes es en donde sucede el acto, en los límites de lo que se ve. En definitiva… bordear una idea no es conceptualizarla. 

 Lacan (1960-1961) en su Seminario “La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida

situación, sus excursiones técnicas”, postula:

 “Si la reproducción es una reproducción en acto, entonces  hay en la manifestación de la transferencia  algo creador (el subrayado es mío).  Me parece esencial articular este elemento.

Y como siempre, si yo lo valorizo, no es porque su localización  no sea ya posible de descubrir de una manera  más o menos oscura en lo que han articulado los autores”. 

 Anabelle Lee Teles (2009), citando a Giles Deleuze, comenta: “El pensamiento en su movilidad, crea. Asistimos a la creación de pensamiento en el propio pensamiento”.

 En ambas posturas, no parece que haya un dado a ver, algo dado natural, en donde que es a partir de allí que se produce,  ¡en los mismos hay una intervención! De este modo, definirá la filosofía como una disciplina que crea, que inventa. El psicoanálisis como práctica y como ejercicio también bordea estos aspectos, en donde podemos arriesgar que aquello de lo que se produce en un análisis, impacta en tanto acto que surge de modo evanescente, tal como el sujeto del inconsciente, fugaz.

 Aún algunas tensiones

 ¿De qué modo entonces ubicar tales tensiones entre cine, filosofía y psicoanálisis? …. ¡del mismo modo que recurrimos a un analista! Con ciertas preguntas…con interrogantes que más que ayudarnos a encontrar lo que no se encuentra, bordean intentando responder un imposible.  Como el sueño de la mariposa de Zhuang Zhou o como trae  David Lynch, en la última Twin Peaks en la escena que se encuentra Monica Veluci en un sueño y ella relata acerca de éste:

 “Somos como el soñador que sueña, y que luego vive dentro del sueño. Pero ¿quién es el soñador?”

 Este ejercicio no intentó producir una hermenéutica- No se trata de analizar una obra,  como un objeto en el mundo, o analizar una película como a un analizante. Es pensar la posibilidad de acto como efecto y creación como de algo que antes no se escuchó, pero que estaba allí para ser dicho. De este modo, se juega una posición distinta, la cual no implica ubicar un representante para el cual se pueda localizar un sentido. Si no más bien, el sinsentido, lo que no encaja, lo que incomoda, la letra.

 Si bien el campo del arte, puede ser pensado como representación también, experimentado desde un campo simbólico e imaginario, así como mucha lectura acerca del cine se ha construido en relación a la hermenéutica, como si se tratara de un modo de leer/ interpretar. . Lo cierto, es que podamos dar con esto, en un momento aprés coup. Pero aquello que se despliega, desborda el sentido, implota, y es ahí en donde el acto impacta.

 En esta vía, nos acercamos al acto artístico en tanto acto de creación, en el ejemplo el cine, como acto cinematográfico en donde diversos actores:  espectador, pantalla, director, guionista, son los productores de un efecto, no solo como un objeto que se proyecta en una pantalla. De hecho, allí donde está para ser visto, no se ve, la mirada como objeto adquiere el estatuto de no fenomenológico, en los bordes es donde se produce, se genera, como el objeto a como causa de deseo… ¿cómo invento? 

 Seguiremos cuestionando,  como intento permanente de producir interrogantes en la práctica. Así como en 1915 David Wark Griffin utilizó la palabra “acción” en “El nacimiento de una nación”, primera película histórica de 3 horas de duración, la cual crea el lenguaje cinematográfico moderno. Reflexionemos acerca de un corte que despliega un efecto, sigamos habitando, argumentando y creando, como en acto de abrir y cerrar (pulsaciones) una claqueta cinematográfica: ¡luz, cámara y acción!

Bibliografía:

Lee Teles, A (2009): Política afectiva. Apuntes para pensar la vida comunitaria. Fundación la Hendija.  Entre Ríos Argentina.

Colaizzi, G. (2001): El acto cinematográfico. Género y texto fílmico. Recuperado de: http://revistes.iec.cat/index.php/lectora/article/viewFile/42931/4288

Santa Cruz, J.M (2014): Un repaso teórico (exhaustivo o no) al debate de la “muerte del cine” en el cine contemporáneo. Recuperado en: http://www.redalyc.org/html/1632/163231822010/

Godard, J.L (2014) Historia (s) del cine. Buenos Aires. Argentina. Caja Negra Editora

Gubern, R: (2014). Historia del cine. Ed. ANAGRAMA. Barcelona.

Lacan, J: (1960-1961): Seminario VIII La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida

situación, sus excursiones técnicas (Versión crítica). Traducción y notas: Ricardo E. Rodríguez Ponte. Escuela Freudiana de Buenos Aires.

Lacan. J: (1962-1963) Seminario X La Angustia (Versión crítica). Traducción y notas: Ricardo E. Rodríguez Ponte. Escuela Freudiana de Buenos Aires.

Lacan, J. (2013). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. . Buenos Aires. Argentina. Paidós.

Ignacio Ferreyra.

Segundas Jornadas de la Red Lacaniana de Psicoanálisis 13 de abril de 2018

[1]     El título ha sido modificado, ya que entiendo que un trabajo escrito, no es una exposición. Las ideas centrales fueron mantenidas, pero el modo de organizarlo ha sido intervenido.

Si desea enviar un comentario sobre el texto al autor, puede dirigirlo a publicaciones@redlacaniana.com.uy

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