«Horacio Quiroga: goce como fuente de creación.»
Para quienes no lo conocen o no lo recuerdan, les cuento que Horacio Silvestre Quiroga Forteza, nació el 31 de diciembre de 1878 en Salto, Uruguay.
Fue escritor, de cuentos y de prosa naturalista y modernista, poeta, autor teatral, crítico cinematográfico, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos.
Sus relatos referidos a la naturaleza, muchas veces incluían características horrendas, terribles, enfermedades, sufrimientos, animales feroces, amenazantes para el ser humano.
Estaba muy influenciado entre otros por la escritura de Edgar Allan Poe, y seguidor de la escuela modernista de Rubén Darío.
Escribe en el entorno de 284 producciones.
Realiza el Decálogo del perfecto cuentista, para los escritores jóvenes en 1928 (Revista Babel).
La mayoría de sus trabajos fueron publicados en periódicos y revistas, tiempo después se agruparon en formato libro como Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), Anaconda (1921) y El desierto (1924), entre otros.
Hay publicaciones póstumas que incluyen Cartas inéditas de Horacio Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas (ocho volúmenes, 1967-1969).(1)
John Crow, en el artículo “La locura de Horacio Quiroga”, de la Revista Iberoamericana, del año 1939. Señala que los estudiosos de la obra de Quiroga, dicen que sus primeros trabajos, al estar tan influenciado por Edgar Allan Poe, pareciera una imitación al estilo de éste, que muy bien podrían calificarse como relatos sangrientos, donde no faltaban la violencia, la locura, la enfermedad, los accidentes y la muerte.(2)
Quiroga fue hijo del vicecónsul argentino en Salto, Prudencio Facundo Quiroga, y de Pastora Forteza. Por parte de su padre descendía del caudillo riojano Facundo Quiroga.
La vida de este escritor desde su primera infancia estuvo marcada por diferentes muertes.
Con apenas 2 meses, su padre muere accidentalmente con su propia escopeta frente a su familia, cuando descendía de la embarcación que venía de caza.
Posterior a este hecho, su madre decidió trasladarse a vivir a la ciudad de Córdoba en Argentina.
Cuatro años más tarde regresa a Salto y se casa con Ascencio Barcos, quien fuera un buen padrastro para sus hijos. Éste sufre una apoplejía perdiendo el habla y parte de movimientos, lo que lo lleva a una depresión profunda, suicidándose con una escopeta accionada con sus pies. Quiroga que tenía 18 años estaba presente en la habitación.
En el año 1899 funda la Revista de Salto.
Después del suicidio de su padrastro, decide con la herencia recibida viajar a París, lugar del que vino muy desmejorado, con una larga barba negra que nunca más se la quitó. Conoció a Rubén Darío. Resumió sus vivencias de París en “Diario de viaje a París” (1900).
Al regreso del viaje a París convoca a diferentes escritores entre los que se encuentra Federico Ferrando y funda el «Consistorio del Gran Saber», una especie de laboratorio literario experimental donde se probarían nuevas formas de expresarse y preconizarían los objetivos modernistas de la generación del 900.
En 1901, publica su primer libro “Los Arrecifes de Coral”
Se trata de una antología con cuatro de sus cuentos menos conocidos: Venida del primogénito, Jesucristo, Cuento y El guardabosque comediante, que hasta entonces solo habían aparecido en revistas y periódicos. Además, contiene alrededor de treinta piezas de prosa lírica y dieciocho poemas.
Ese mismo año dos de sus hermanos, Pastora y Prudencio, mueren de fiebre tifoidea en el Chaco argentino.
Se agrega a las muertes de dos de sus hermanos la muerte accidental de su amigo Federico Ferrando, el que iba a batirse a duelo con alguien que le había hecho una mala crítica. Ante esa situación y procurando la seguridad de su amigo, Quiroga decide limpiar el arma, cuando al hacerlo, accidentalmente se le dispara un tiro y mata a su amigo. Fue detenido hasta comprobar que la naturaleza del homicidio había sido accidental.
A consecuencia, disuelve el Consistorio del Gran Saber y viaja con su hermana María a radicarse a Buenos Aires, junto a su cuñado que lo inició en la pedagogía.
Comenzó a trabajar como maestro de literatura y después fue trasladado a Misiones, en la selva. Desde pequeño mostraba interés por la escritura, literatura y la fotografía.
En 1903, emprende una expedición cómo fotógrafo con Leopoldo Lugones a investigar las ruinas de las misiones jesuíticas (Misiones). Este viaje provoca un cambio radical en su vida y en su obra, de tal manera que en 1908 compra una chacra y se va a vivir allí.
A partir de este momento se dedicó a cultivar la narración breve.
María Esther Jurkovski, fue su primer amor, la conoció en el carnaval de 1898, pero su relación fue reprobada por los padres de ella, al no tener Quiroga origen judío. Este amor inspiraría las siguientes obras: Una estación de amor (1917) y Las sacrificadas (1920).
Se enamora de Ana María Cires, una alumna a la que le propone matrimonio y se trasladan a vivir a la selva, conjuntamente con sus suegros.
En 1911 nació su primera hija, llamada Eglé Quiroga y al año siguiente que lo nombraran Juez de Paz en el Registro Civil de San Ignacio, nace su segundo hijo llamado Darío.
La educación de sus hijos estuvo a su cargo, buscaba la forma que fueran autónomos, enseñanza adaptada a las necesidades de la vida que el entendía que había en la selva. Por momentos resultaban muy peligrosas las actividades. Esta manera de enseñarle a sus hijos, su esposa se molestaba y deprimía.
A los 6 años de matrimonio, su esposa se suicida tomando un preparado para las fotografías a base de fósforo.
Tras el suicidio de su esposa, Quiroga se trasladó con sus hijos a Buenos Aires, donde recibió un cargo en el Consulado uruguayo.
En este tiempo se dedica a escribir y aparecen “Cuentos de amor, locura y muerte” (1917) y “Cuentos de la selva” (1918) dedicado a sus hijos, donde las historias estaban pobladas de animales que hablan y piensan, sin perder sus características.
Siguiendo a los biógrafos, dicen que más adelante se enamoró de una joven de 17 años, llamada Ana María Palacio, pero éste se convirtió en un amor imposible debido a que la familia de la ella, se oponía. Dicen que se intentaron fugar, pero fueron descubiertos.
Con anterioridad a su último matrimonio, Quiroga conoce a Alfonsina Storni, inician una relación amorosa (1922). Se veían y compartían algunas tardes y lugares para pasarla juntos, pero ante la propuesta de irse a vivir a la selva, Alfonsina expresó su negativa.
Fernando Klein, un historiador argentino escribió sobre el amor de Alfonsina Storni y Horacio Quiroga. “Un amor escondido en el tiempo unidos por la soledad, la incomprensión y la pasión por la escritura. Dos personas que durante un breve lapso fueron felices”.
En el año 1927, se casa con María Elena Bravo, una joven, compañera de escuela de su hija Eglé, con la cual estuvieron distanciados por un tiempo a causa de esta decisión de su padre.
Nace su tercera hija “Pitoca” María Elena. En 1936, su esposa se va de la selva con su hija, dejándolo solo a Quiroga.
Al radicarse definitivamente con su familia en la selva de Misiones pierde su trabajo en el consulado por cambio de gobierno, pero sus amigos lograron tramitarle una jubilación en argentina.
En 1935, aparecen dolores, viaja a consultar a Buenos Aires le diagnostican que tenía cáncer prostático, la operación no tuvo los resultados esperados.
Internado en el Hospital de Clínicas en Buenos Aires, sale a dar un paseo y en una farmacia compra cianuro y se suicida el 19 de febrero de 1937.
Las muertes continuaron, más allá de la suya. Su hija Eglé se suicidó en 1938, su hijo Darío en 1952, su amigo Leopoldo Lugones en 1938 y su hija María Elena en 1988.
El periodista Adrián Pignatelli, habla que el día de la muerte de Quiroga no había dinero para su entierro.
Lo despidió Alfonsina Storni, una mujer que supo quererlo.
Alfonsina Storni ante su muerte escribió:
Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
y así como siempre en tus cuentos, no está mal;
un rayo a tiempo y se acabó la feria …
Allá dirán.
No se vive en la selva impunemente,
ni cara al Paraná.
Bien por tu mano firme, gran Horacio …
Allá dirán.
“No hiere cada hora –queda escrito-,
nos mata la final.”
Unos minutos menos … ¿quién te acusa?
Allá dirán.
Bueno, hasta aquí una reseña de la biografía de este escritor que es extensísima.
Disculpen, si les pareció un poco largo, pero lo entiendo necesario, para que nos ayude a trabajar lo propuesto para hoy:
Goce como fuente de creación en Horacio Quiroga.
Gran parte de los biógrafos y de los que han publicado sobre la vida de Quiroga, han manifestado que las muertes trágicas, en su historia fue lo que en parte lo impulsaron a escribir, más allá de su gusto por la literatura.
Puede ser que así sea, pero difiero, en tanto que no todas las personas que le ocurren sucesos similares y que le gusta la literatura son escritores.
Entiendo que hacen falta otros elementos a considerar, como por ejemplo ser un sujeto habitado por un deseo de escribir.
Hay tres tiempos en su escritura:
El primero es a partir del regreso de su viaje a París, con un estilo modernista.
Hay otro cambio trascendental, y es cuando conoce la selva de Misiones. Allí su forma de escritura, se volvió naturista y realista, con un estilo descriptivo, donde la influencia de Poe y su historia tuvieron un impacto significativo en su escritura.
En este tiempo sus cuentos comienzan a ser más conocidos.
En un tercer tiempo, en la última parte de su producción y al sentir el rechazo de las nuevas generaciones literarias, las narraciones aparecen menos estructuradas.
Luego de conocer su historia, aparecen interrogantes tales como:
- Por qué lo fascinó tanto la selva? Qué lugar ocupa?
- Quiroga estaba loco?
- Qué es lo que lo sostuvo?
- De qué goce hablamos, que puede oficiar como fuente de creación?
Al descubrir la selva, (1903) como fotógrafo junto a su amigo Lugones, queda prendido de ese lugar, se siente atraído, seducido.
Pasa a ser su nuevo hogar, su lugar, su refugio donde aparece su mayor inspiración, su creación.
Lacan en el Seminario 2 dice que “Edgar Poe bordeó incesantemente el tema de las relaciones entre la vida y la muerte, y lo hizo de un modo no exento de alcance. (refiriéndose a la muerte de Edipo y los misterios de trasfondo en ello) Pág. 345” (El deseo, la vida y la muerte)
Del mismo modo podemos hacer la referencia a Quiroga que entre medio, de aventuras, amenazas, peligros, decide internase en la selva misionera y coquetear con la muerte. En su escritura, procuró escribir la muerte en todas sus formas, narró como ya dijimos toda clase de violencia, terror, horror, detrás de una bella naturaleza. Existía una continuidad difusa entre ficción y realidad.
Ahora bien, pero qué es lo que lo atrapa de esta manera a Quiroga?
Por un lado permítanme esta hipótesis, o mejor dicho asociación libre y es que a partir del accidente de la muerte de su amigo, y luego de que escribe “El crimen del otro”, es que decide exiliarse a la selva. Será por culpa, por angustia, para evadirse, no lo sabemos, no tenemos su discurso.
Por otro lado, en el Seminario 10 – Clase I (14.11.1962) Lacan (habla de embarazo): “Cuando uno ya no sabe qué hacer con uno mismo, busca detrás de qué esconderse “.
Pienso que la selva, es lo que hace de límite entre la locura y la cordura.
Es ese lugar con tanto peligro, tan libre, tan abierto, que al mismo tiempo permite esconderse, salir, crear, cuidar, experimentar, vivir. Que se intenta dominar, para no tenerle miedo. Esa era la enseñanza para con sus hijos. Sentarlos al borde de un precipicio para que perdieran el miedo, como ejemplo.
Quiroga además de la escritura y la fotografía, hizo un laboratorio de química, practicaba el ciclismo, construyó su propia casa bungalow y una embarcación llamada Gaviota que recorrió el Río Uruguay hasta Buenos Aires. Tenía plantación de yerbatales y como buen salteño naranjales. Se ocupó de criar animales salvajes.
Podemos decir, que en la medida que va escribiendo, que va desplegando su creación, desplazando también parte de lo mortífero en su letra. Tanto así que sus obras están entremezcladas entre lo mortífero y su historia de vida.
Freud refiriéndose a la pulsión de muerte en “El problema económico del masoquismo” (1924), escribe: “La tarea de la libido es volver inocua esta pulsión destructora (o de muerte); la desempeña desviándola en buena parte (…) hacia afuera, dirigiéndola hacia los objetos del mundo exterior. Recibe entonces el nombre de pulsión de destrucción, pulsión de apoderamiento, voluntad de poder”. Una porción de aquella pulsión “no obedece a este traslado hacia afuera, permanece en el interior del organismo. (Pág. 169)
Para Lacan – Seminario 7 – Clase XVI – La Pulsión de Muerte (Pág. 257) “La noción de pulsión de muerte es una sublimación creacionista”
Entonces, de qué goce hablamos cuando lo relacionamos a lo que oficie como fuente de creación en Quiroga?
En lo personal, lo ubico del lado de lo real y de lo simbólico. Ese goce mortífero que he venido hablando durante la exposición, puede tornarse como fuente de creación a través de lo simbólico, de la palabra, en producciones artísticas como la literatura.
Entiendo además, que en este caso, más allá que se hable de muerte, la escritura se encuentra del lado de lo vital, en el camino de sublimar lo mortífero, aunque el goce es no-todo sublimable, como dice Lacan.
¿Por qué Quiroga eligió la vida en lugar de la muerte?,
Aquí Lacan en palabras de Freud nos lo responde:
En el seminario 2 en esa parte de la clase XVIII (19.05.1955) “El deseo, la vida y la muerte” (Lacan, 1955: 347). … Vive con una vida que es muerte, muerte que está ahí exactamente debajo de la vida. Sigue diciendo Lacan, citando a Freud: No vayan a creer que la vida es una diosa exaltante surgida para culminar en la más bella de las formas, no crean que hay en la vida la menor fuerza de cumplimiento y progreso. La vida es una hinchazón, un moho, no se caracteriza por otra cosa que su aptitud para la muerte. La vida es eso: un rodeo, un rodeo obstinado, por sí mismo, transitorio, caduco, desprovisto de significación. (…) En la misma vida está la muerte. Y si la muerte genera atracción o rechazo es por eso.“
¿Qué es lo que lo sostuvo a este sujeto?,
En el año 2010, Magdalena Ruiz Guiñazú periodista argentina publica el libro “Secretos de Familia”, donde realiza una investigación a 10 familias prestigiosas argentinas, sobre muertes y pasiones, entre las que se encontraban los Quiroga.
Allí transcribe las palabras del escritor donde manifiesta en relación a los sucesos ocurridos “estas cosas las arregla la literatura o no las arregla nada” (Ruiz Guiñazú, 2010).
Pienso que además de la escritura y literatura como dice, hubieron dos elementos más a tener en cuenta, que fueron la selva y sus mujeres.
Permítanme llamarlas así: Las Marías – Sus mujeres y amores casualmente se llamaron María. Estas figuras entiendo que también lo ayudaron a sostenerse.
Realizó novelas donde se evidencian las características autobiográficas en ambas: Pasado amor (dedicada a su primer esposa Ana María Cirés) y en Historia de un amor turbio (dedicada a su segunda esposa María Elena Bravo, el nombre de la protagonista es Eglé , igual que el de su primer hija) .
Quiroga, con ánimo triste, cuando su última esposa lo deja y se va con su hija a Buenos Aires, a causa de sus celos, las discusiones y su fuerte carácter.
Le escribe una carta a su amigo Martínez Estrada, donde le manifesta: «Cuando consideré que había cumplido mi obra -es decir que había dado de mí todo lo más fuerte- comencé a ver la muerte de otro modo. Algunos dolores, inquietudes, desengaños, acentuaron esa visión. Y hoy no temo a la muerte, amigo, porque ella significa descanso».
Horacio Silvestre Quiroga Forteza, llegó a hacerse un nombre, se convirtió en un escritor famoso, que lo consolidó como un maestro del cuento latinoamericano.
Si desea enviar un comentario sobre el texto al autor, puede dirigirlo a denisserou@adinet.com.uy
Bibliografía
1 – Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de Horacio Quiroga». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/q/quiroga_horacio.htm [fecha de acceso: 13 de septiembre de 2023].
2 – John A. Crow, La locura de Horacio Quiroga, Revista Iberoamericana, 1939, p. 33-34
Tomado de: 100 autores del Uruguay
Paganini, Alberto – Paternain, Alejandro – Saad, Gabriel
Editado por: Capítulo oriental.
– Lacan – Seminario 2 – El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica. – Paidós.
– Lacan – Seminario 7 – La Angustia – Paidós.
– Lacan – Seminario 10 – La Angustia – Paidós.
– Lacan – Seminario 20 – Aún. – Paidós.
– Freud, S. (1989). “El yo y el ello”. “El problema económico del masoquismo” (1924) – Obras completas. Tomo XIX. – Amorrortu.
– Adrián Pignatelli https://www.infobae.com/sociedad/2021/12/31/la-tragedia-de-horacio-quiroga-su-esposa-y-sus-tres-hijos-se-suicidaron-y-tomo-cianuro-para-morir/
– Storni, Alfonsina, Poesías Completas, Sociedad Editora Latino Americana, Buenos Aires, 1968
– Ruiz Guiñazú, M. (2010). Secretos de familia. Buenos Aires: Sudamericana.
– Martínez Estrada, Ezequiel, Correspondencia con Horacio Quiroga, Red Ediciones, 2015, ISBN: 978-84-9007-882-2
Libros
Cronología bibliográfica de publicaciones en vida del autor:34
- Diario de viaje a París (Testimonio y observaciones, Ed. Páginas de Espuma, Montevideo, 1900)
- Los arrecifes de coral (Prosa y verso, El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1901)
- El crimen del otro (Cuentos, Ed. Emilio Spinelli, Buenos Aires, 1904)
- Los perseguidos (Relato, Ed. Arnaldo Moen y Hno., Buenos Aires, 1905)
- A la deriva – 1907
- Historia de un amor turbio (Novela, Ed. Arnaldo Moen y Hno., Buenos Aires, 1908)
- Cuentos de amor de locura y de muerte (Cuentos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1917)
- Cuentos de la selva (Cuentos infantiles, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1918)
- El salvaje (Cuentos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1920)
- Las sacrificadas (Cuentos escénicos en cuatro actos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1920)
- El hombre muerto (cuento), Diario porteño La Nación, Buenos Aires, 1920)
- Anaconda (Cuentos, Agencia Gral. de Librería y Publicaciones, Buenos Aires, 1921)
- El desierto (Cuentos, Ed. Babel, Buenos Aires, 1924)
- Los desterrados (Cuentos, Ed. Babel, Buenos Aires, 1926)
- Pasado amor (Novela, Ed. Babel, Buenos Aires, 1929)
- Suelo natal (Cuentos, Ed. Crespillo, Buenos Aires, 1931)
- Más allá (Cuentos, Soc. Amigos del Libro Rioplatense, Buenos Aires – Montevideo, 1935)
