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«Freddie Mercury – “Una especie de reina”»

Toma esta carta hijito,
toma esta carta que te doy. Guárdala bien.
No entenderás una palabra de lo que dice,
pero la escribirás entera de nuevo antes de que mueras.
[De padre a hijo – Father to son (Queen II)]




A partir del recorrido que venimos haciendo en la Red este año, pensando algunos conceptos centrales en la teoría psicoanalítica, tratando de afinar el lápiz para acaso poder dar un paso mas en ese sentido, les propongo trabajar hoy el caso de Freddie Mercury, conocido por ser el líder del grupo británico Queen, es una personalidad del Rock and Roll, fallecido en 1991 a causa del SIDA, a los 45 años de edad. Mas allá de lo conocido pretendo ponerlos sobre aviso de otras cuestiones con relación a su persona y personalidad para poder pensar, en caso de que lo consideren, aspectos de lo primario, en especial, y sobre todo, la particular relación con SU madre, como les decía, hemos comenzado este año trabajando la oralidad y eso nos llevo a profundizar el tema de los deseos de las madres y el Deseo de la Madre como concepto en psicoanálisis, bueno, valga esto para sumar en esa dirección. También les daré mi punto de vista al respecto.

En principio los Nombres del Padre


Nacido el 5 de setiembre de 1946, casualmente día de año nuevo Parsi, religión a la que pertenecía la familia Bulsara, Farrokh Bulsara, más conocido como Freddie Mercury nacía en Zanzíbar.


“Zanzíbar, que no es mas que una mota en el atlas, esta situado justo al sur del ecuador, frente a la costa oriental de África. Si uno mira con mas atención, en realidad son dos motas; la isla principal, Unguja, y la mas alejada, Pemba, un destino muy popular hoy en día entre los recién casados europeos. En la actualidad las dos forman, junto con la vecina Tanganica – que primero fue colonia alemana y luego colonia británica- la Republica Unida de Tanzania” (Pág. 46 – 47)

Ahí nació Farrokh, y fue el hecho de que fuera colonia británica en ese momento lo que permitió que su padre diplomático fuera enviado al reino unido por motivos laborales. Cuestión que a Freddie venia como anillo al dedo para sus aspiraciones en la música. Londres era en esa época cuna del rock, y la escena era enorme. Estamos hablando de mediados de los años sesenta, donde la Beatle manía hacia estragos y los acordes de los Stones comenzaban a hacer el ruido que ellos esperaban, con el famoso riff de “I cant get no, satisfaction”. En ese entorno nuevas bandas emergentes querian su lugar y Freddie el suyo en una de ellas.
Farrokh cambio su nombre siendo muy pequeño, algo en el niño Farrokh Bulsara (8 años) debía ser dicho por algo más que palabras, o por lo menos, y en principio, con otras palabras que las que sus padres le dieron, incluso con su nombre.
A la edad de 8 años Farook, nótese el cambio, es anotado (ya con otro nombre, no es claro el episodio pero se presume que fue él quien en la maniobra de la inscripción, o en la asistencia a la escuela cambio su nombre. Lo seguro es que no fue decisión de sus padres) en una escuela que por ser bien lejana a su hogar, solo le iba a permitir volver a casa una vez al año unos meses en verano, cosa que el no siempre hacía por preferir quedarse en casa de su tía. Es ahí que comienza a aprender piano y dibujo. Es valido mencionar que de muy pequeño Freddie tuvo interés por el arte y de hecho, y más allá de lo artísticamente conocido en relación con la música, Freddie estudio diseño de moda, y eso fue puesto en práctica en los vestuarios de Queen. La posibilidad que el arte le daba a Freddie estructuralmente comienza mucho antes que Queen, eso esta claro.
En este sentido su hermana recuerda;


“Tenía talento en todos los campos, a mí me ponía enferma, fue con una tía en las vacaciones en las que no volvía a casa que comenzó a tocar el piano y a dibujar”


Continuando con los Nombres, Freddie no hay dudas que es un nombre que mata: Fred-die-muerte. ¿Podría ser esta una de sus fantasías, otro de sus inventos? ¿Para qué? El nombre mantiene, al igual que en el cambio de Farrokh a Farook, en su comienzo la F, incluso una R y resuena en algo la primera parte, pero qué pasa con la segunda parte donde realmente su nombre cambia, aparece ahí el principal cambio, si nos permitimos pensarlo, por ahora a priori, su nombre compone a Fred y a la muerte, algo así como dos en uno. ¿Por qué? Ya vamos.
Nótese que hay una especie de disonancia, ya que estamos con el caso de un musico, entre lo que se-es y lo que se nombró, es como si fueran dos, pero desde un principio. Como una investidura que no lo tapo, que no lo cobijo de buena manera y ese frio, esa sabana corta, genero angustia, una tan grande que el destino de como él mismo se nombra será tan real y anticipado como inesperado en su historia.
Para comenzar a pensar esto desde el psicoanálisis les leo una cita de Lacan en referencia a la angustia en este sentido:


“La angustia se manifiesta sensiblemente como relacionada de forma compleja con el deseo del Otro (…) El deseo humano es función del deseo del otro. La angustia, les he dicho, esta vinculada a lo siguiente – no se que objeto a soy para el deseo del Otro”


Retomando otras cosas que hemos estado hablando ¿Podría pensarse aquí ese estrago del que nos habla Lacan y que trabajamos con la cita del seminario 17 hace unos encuentros atrás?, algo se juega en ese momento para él, el vinculo con el Otro primario y los cuestionamientos acerca de que soy para ti, madre? Lo propio menos propio de todo que es nuestro nombre tiene en Freddie un especial relieve, ya que esto se traduce en su deseo, deseo de ser, tal vez el que su madre quería? O lo que de ese vinculo resulto. Les leo un fragmento de entrevista para pensar esto:


Sabéis, eso es exactamente lo que no me deja dormir por la noche. He creado un monstruo. El monstruo soy yo. No puedo echarle la culpa a nadie más. Es por lo que llevo trabajando desde que era niño. Habría matado por conseguir esto. Me ocurra lo que me ocurra, es todo culpa mía. Pero ahora estoy empezando a darme cuenta de que, de la misma forma que lo he creado, también quiero huir de ello. Empieza a preocuparme el hecho de que no puedo controlarlo, y que en realidad eso me controla a mí”.


El debe ser el centro, no le ha quedado opción, quien se creo, quien tiene la culpa y quien tiene que cargar con las consecuencias. ¿Es esto estar dentro de la boca de un cocodrilo? Entiendo que si, en tanto marca que deja su marca: El mosntruo soy yo. El hecho de “lo que ha creado y de lo quiere huir, el hecho de no poder controlarlo” no es nuevo para él, ya lo vimos en su infancia con la huida de la casa y el no volver en la oportunidad anual que tenia de hacerlo, también con el cambio de nombre. Ya de adulto, joven, intento el relacionamiento heterosexual, Freddie, no fue alguien que desde un principio se reconoció homosexual. Comienza la relación con Mary Austin, su única novia conocida, pero pronto se le impone nuevamente “otro Freddie”, en la canción él la nombra como el Amor de su vida, ¿De que amor habla? ¿Hacia quien? Pronto debe huir de ello. ¿Qué implica eso? Veremos algo de esto mas adelante.
Y si el amor de su vida, en tanto las preguntas que decíamos en relación a que quiere el otro de mi, es en relación a su madre? El nos dice que lo que es, es por lo que lleva peleando desde que era chico, por qué cosa pelea un chico sino por el amor de su madre? Acaso no esta en juego el ser eso que la madre desea?
Esto no es todo en relación con los nombres, a la banda la nombra él, Queen. Así también se nombra en las canciones y lo veremos un poco mas adelante. La reina negra, la reina asesina, la reina histérica.
La reina histérica es en lo que se convirtió, una identidad que no es él, pero que es mas él que ningún otro. Se da a los otros, es reconocido por los otros, un hombre fuerte, pero al bajar del escenario solo espera un poco de compasión que no encuentra, el ser el todo poderoso del escenario es lo que le reafirma cada vez su angustia de no ser.


“Estoy montando un drama por una tontería, ¿verdad? Dinero por un tubo, adulación; estamos hablando de que vivo en Montreux y en el barrio más lujoso de Londres. Puedo irme de compras a Nueva York, a París, adonde me dé la gana. Estoy echado a perder. El tipo del escenario puede hacer esas cosas. Su público lo espera de él. Yo realmente me preocupo de en qué acabará todo”


Fíjense como el escenario que se ha, y le han, construido no le es suficiente y le es suficiente, él, alguien distinto al tipo del escenario, se preocupa realmente “de en que acabara todo”, les pregunto: ¿En que acaba todo? Desde el nombre, algo bastante previo al nacimiento, hasta sus últimos años, aún sin saber que realmente lo eran, el se pre-ocupaba de la muerte. Realmente se ocupo. El se encarga de la muerte, ¿Podríamos pensar que se la encargan, que lo ocuparon en ese lugar?
Volvamos al texto de Lacan, en relación a esto que estamos hablando y a las preguntas, nos dice:


“Ahora bien el a en cuestión (Objeto a), señalado como causa del deseo (…) es ciertamente, en su función, lo que yo articulo, o sea, el objeto definido como un resto irreductible a la simbolización en el lugar del Otro, sin embargo depende de ese Otro, porque, de lo contrario, cómo se articularia?”


Planteemos entonces, Qué es lo que se articula en esa dependencia con el otro?
A partir de ahí el resto, en este caso tenemos mucho dicho, letras.


El goce de lo dicho.


Si hay una buena manera de pensar la fantasmática de un artista, tal como la pensamos en psicoanálisis, es reconociendo y estudiando su obra. En este caso sus letras, su música, su voz. Escuchen lo que dice Freddie al respecto:


“Mis letras y mis canciones son sobre todo fantasías. Me las invento, no son realistas (…) no soy uno de esos compositores que salen a la calle y se sienten repentinamente inspirados por una visión, ni tampoco soy de esos que quieren irse de safari para conseguir inspiración de los animales que le rodean” (Pag. 54)


Aquí no esta poniendo en juego el hecho de que quien va de safari no pueda hacer una fantasía de eso y pueda escribir algo ahí, sino, que nos dice de la profundidad de donde vienen sus letras, en algo que nombra como “…no realistas”.
Tenemos que considerar en este punto, la cuestión del ser, que ese cantante extrovertido en el escenario, admirado, dueño de una vos única, potente, es en lo que se convirtió, para lo que lucho desde chico. Lacan nos dice:


“…resto a, porque en él se enraíza el deseo que llagara, mas o menos, a culminar en la existencia. La severidad mas o menos lorgrada de su reducción, a saber, aquello que lo hace irreductible, y en lo que cada cual puede reconocer el nivel exacto hasta donde se ha alzado el lugar del Otro”.


Vamos a lo que Freddie hizo desde ahí, a partir de esa articulación de la que les hablaba mas arriba.
Al respecto leamos algunas de sus letras en este sentido, el primer gran éxito de la banda se llamo “Killer Queen”, y describe a una reina ambiciosa, de caviar, recomendada dado su precio, y que sobre el final de la letra pregunta ¿quieres probar? Ese es el Freddie de ese momento, ambicioso, el que iba por todo, éxito, fama, todo lo que quieres tener a decir de él. Les leo parte de una entrevista:
Ya alcanzado el éxito Freddie expresaba este anhelo:


“Es lo que yo quería. Es lo que todos nos esforzamos por alcanzar. Éxito, fama, dinero, sexo, drogas, lo que uno quiera. Yo puedo tenerlo”


Es el “todo” el que marca el peligro de su anhelo, de lo que se juega de él en esa búsqueda. Lo que parece no generar dudas es que eso, el todo, implicaba a la muerte. Entonces aparece ese “lo que uno quiera yo puedo tenerlo”, quien es aquí el Uno? esa situación lo puso frente a lo que el quería, y les pregunto ¿Qué era eso?
Otro, con mayúscula, elemento que atraviesa sus letras aparece en escena de manera preponderante, la Madre. En el primer disco de Queen, en una canción titulada Mi rey de hadas (My fairy King), en donde pereciera que escribe como si fuera su propia madre, Freddie escribe y da cuenta aquí como la Madre Mercury, de que es lo que para el su madre quería y que paso. Así lo dice. En la misma puede leerse:

“En la isla donde los caballos nacen con alas (el nació en Zanzíbar, una isla) Y las abejas perdieron sus aguijones, los dragones vuelan como gorriones por el aire y los terneritos desean que sigan, sigan, sigan”

En la continuidad de la letra reclama a su madre, les leo:

«Alguien vació el color de mis alas, rompió mi anillo de circulo de hadas y avergonzó al rey en todo su orgullo. Cambio los vientos y cambio las mareas. Madre Mercury mira lo que me han hecho”

El pide a la madre que lo vea, que vea lo que le han hecho, ahora, ¿Quién se lo hizo? ¿Quien es el rey? Quien lo ha avergonzado en su orgullo y ha vaciado el color de sus alas? Queda claro aquí que ubicándose en lugar de su madre Freddie le canta al Rey y no a la Reina, lugar en el que quedo y desde donde hizo lo que pudo. No basta con que algo nazca, tampoco basta el nombramiento, sino el lugar que en la falta de esa madre el niño ocupe, esto da la posición, ese lugar frente al Otro. La reina no es el rey que la madre esperaba, eso escribe él.

Deseo de la Madre.


Acaso ¿Qué lugar ocupo la madre para Freddie? ¿Qué podemos pensar del lugar en que Freddie quedo y de como lo sostuvo? En el ser se pone en juego el goce de la madre respecto a ese niño, en este caso no el texto de un análisis, pero si la posibilidad de las letras tal vez nos permita decir algo más.
Aportare para esto más elementos.


Acaso una de las mas populares canciones de la historia del Rock, y de la música en general, sea Bohemian Rhapsody, criticada, burlada, rechazada, se abrió camino, una canción compuesta por Mercury en 1975, e incluida en el disco “A night at the opera”.
Tome alguna parte, ya que es bastante extensa, para seguir pensando esto con ustedes, comienza así:

¿Es esto la vida real? ¿es solo fantasía? (…) no es algo que realmente me importe, a mí.
Mamá, acabo de matar a un hombre, le puse un arma en la cabeza, apreté el gatillo, ahora está muerto. Mamá, la vida acababa de empezar, pero ahora me he vuelto loco y la he tirado a la basura. Mamá, no quise hacerte llorar, si no estoy de vuelta mañana a estas horas, continua, continua como si nada importara.
Demasiado tarde, mi hora ha llegado, manda escalofríos por mi espalda, el cuerpo duele todo el tiempo. Adiós a todos, tengo que irme, dejaros a todos atrás y afrontar la verdad.
Mamá -desearía que soplara el viento-, no quiero morir, de vez en cuando desearía no haber nacido nunca.

Leemos un Freddie aterrado, angustiado y culpable, y como les decía mas arriba ocupándose de la muerte. Tal cual un bebe le llora a su madre, porque esa es la escena, a matado a un hombre y esto genera la angustia para preguntarse si es la vida real, no quiere compasión se quiere hacer cargo, y parece que la carga es grande. Literalmente parece haber matado algo suyo en la búsqueda de algo que ademas no alcanza, el haber matado no alcanza. Qué es lo que intenta? ¿Comenzar su vida? ¿Ha sido esto suficiente? Cuál fue la respuesta al llanto de ese bebe? No vamos a inventar, no lo sabemos, lo que si sabemos es que el resultado fue una distorsión entre el Freddie y Farrokh, el niño que nació y que la madre nombro y acuno, no es este que escribe, y lo que paso en el medio es sin duda algo en relación a la madre, la letra en ese sentido es clara, muy clara, no quiere morir, la pregunta es aquí: ¿Cómo vivir? Cuál es el sujeto luego del vientre materno? Lo que plantea ante esta angustia es entonces: Tal vez desearía no haber nacido nunca, en un claro reclamo de su lugar! Cuál es ese?

En una entrevista decía:


Puede que sufriera por intentar estar a la altura de las expectativas, por ser el hombre salvaje que en realidad no era, una vez que se apagaban las luces. Para mí, subirme a un escenario se convierte en una experiencia extracorporal. Es como si me viera a mí mismo desde arriba y pensara: ‘Joder, eso es genial’. Y entonces me doy cuenta de que soy yo”

Vuelvo ahora al texto de la Lacan para pensar este vinculo primario, sumar en relación a esto que les estoy diciendo, la posición frente al Otro, y lo que del goce hace al ser.

Cito:

“se desarrolla, por supuesto como un rol, pero no es el rol lo que cuenta (…) sino, lo que mas allá, de dicho rol, queda. Resto precario y expuesto (…) yo soy para siempre el objeto sesible, el objeto de intercambio, y este objeto es el principio que me hace desear, que me hace deseante de una falta – falta que no es una falta de sujeto, sino una falta hecha al goce que se sitúa en el Otro. Por eso toda función de a no hace mas que referirse a la hiancia central que separa, en el plano sexual, el deseo del lugar del goce”

Vimos la primera canción de la banda por él compuesta, vimos el primer éxito, luego el tema mas popular que escribió, y aunque la lista podría seguir, voy a hablarles ahora de la ultima letra que escribió.

“Pero hay veces…”

Sobre el final de su vida, enfermo de SIDA, y aun componiendo y grabando, deseo que sostuvo y lo sostuvo en vida, mientras duro, escribe su ultimo verso, una canción que para ser publicada tuvo que ser retomada por el resto de los miembros de la banda, y cantada por otros también, la canción se titula “Amor de madre” (Mother Love), acaso es éste su “Love of my life”, el amor de su vida, lo que se esforzó por alcanzar, no es éste el amor que busco en Mary Austin, y del que tuvo que huir. Eso les decía al principio, no fue nueva la huida de ese que no quiere ser, de ese ser distinto que él veía en el escenario, también intento huir del amor de su vida, lo cual solo encontró una posibilidad, así se nombro, así se describió, así actuó, así fue por todo. Así se lo vistió, todos somos objeto de ese otro primario donde el lugar de la falta hace falta. Freddie y sus carencias iniciales lo llevaron a lograr, como el dice, tenerlo todo, una ilusión que jamas lleno la falta con la cual no pudo ser.

Por qué los analistas hablamos en este sentido de la falta, eso que tiene que faltar en una pareja y en una mujer para buscar tener un hijo, la pregunta es ¿Para Qué? Por que ahí se juega el lugar en que es ubicado el niño, y la relación con el goce materno lo que ese niño va a ser, la semana pasada una analizante me decía que le daba mucha bronca darse cuenta ahora, de que había pasado décadas sosteniendo la posición en la que la madre la había colocado, esta persona tiene ya cerca de 80 años, su madre ha fallecido hace un cuantos años pero esto no deja de perturbarla. Correspondió sin saber bien por que y a veces hasta dándose cuenta de que estaba mal, la demanda de su madre, sin restricciones, en búsqueda de ser reconocida, de ser querida, de ser objeto de deseo de su madre. Ademas se ve aquí la cuestión de como esto se sostiene! Y de que manera! contra viento y marea, y a capa y espada, la situación de esta analizante le había generado serios inconvenientes con su esposo, pero aún así.

Deseo y falta, luego el Objeto ser-a en relación a eso. Esta analizante paso gran parte de su vida buscando ese reconocimiento, perdido para siempre, porque no se trata de algo que ella tuviera que hacer, obtener un titulo, un buen trabajo, una familia, es el Otro quien no tuvo ese lugar para ese objeto, o mejor dicho lo tuvo a su medida.
En este sentido entiendo la aclaración que Lacan nos hace en el seminario de la Relación de Objeto:

“…la castración, no en vano se ha visto, y de forma tenebrosa, que tiene tanta relación con la madre como con el padre”.

Podría decirles que el arte en general, y la música en particular, no es solo lo que se hace sino lo que se es. Por que no es solo el lugar y la relación con el objeto sino lo que queremos de ese objeto. Volvemos así a la cuestión del ser, si bien la importancia de esos primeros momentos es decisiva no es lo único que hay. Freddie era en lo suyo alguien obsesivo a la hora de componer, de arreglar, de grabar y producir. Un perfeccionista bastante extremo, también a la hora de la puesta en escena, todo debía estar estudiado y trabajado, lo que se escucha y lo que se ve. Voy a citar a Lacan en el texto que leíamos para nuestro anterior encuentro:

“Ahora bien, la correlación de esta omnipotencia con, por así decir, omnividencia, nos indica suficientemente de que se trata. Se trata de lo que se dibuja en el campo que esta mas allá del espejismo de la potencia. Se trata de esa proyección del sujeto en el campo del Ideal, desdoblado entre, por un lado el Alter Ego especular – el yo ideal – y, por otro lado, lo que esta mas allá – el ideal del yo.
Allí donde se trata de recubrir la angustia, el ideal del yo adquiere la forma del todo poderoso. Ahí es donde el obsesivo busca y encuentra el complemento de lo que necesita para constituirse como deseo, o sea, el fantasma ubicuo, que es también el soporte sobre el cual va y viene (…) de sus deseos”

La angustia, dice Lacan, “nos lo enseñan desde siempre, es un temor sin objeto” Y es por eso precisamente que no miente, por que lo puesto en la ausencia habla de la falta y de lo que ahí se pone, con lo que se cubre. Con el lugar que ocupamos y con el goce que nos ocupa.
Retomo entonces ese ultimo verso escrito. En este caso les leo la letra completa ya que no tiene desperdicio, y si pueden ruego que la escuchen ya que algo se transmite en ella más allá de lo dicho.

Leo:

“No quiero dormir contigo. Tampoco necesito la pasión. No quiero un romance tormentoso que me haga sentir que mi vida se dirige a alguna parte. Todo lo que deseo es comodidad y descanso. Tan solo saber que mi chica me da dulce amor de madre. Caminé mucho tiempo en esta línea solitaria. He tenido bastante de este viejo juego siempre igual. Soy un hombre del mundo y dicen que soy fuerte. Pero me pesa el corazón y mi esperanza se ha ido. Fuera en la ciudad, en el frío mundo exterior. No deseo compasión, solo un lugar seguro para ocultarme.
Madre por favor, déjame volver dentro de ti. No deseo agitarte. Pero puedes darme todo el amor que anhelo. No puedo tomarlo si me ves gritar. Espero estar en paz antes de morir. Todo lo que quiero saber es que estas allí. Y que me vas a dar todo tu dulce amor, amor de madre. Mi cuerpo esta enfermo, pero no puedo dormir. Mis sueños son toda la compañía que conservo. Tengo la sensación de que el sol se pone. Vuelvo a casa con el dulce amor de madre”.

Hasta ahí la letra. No quiero entorpecer lo que esta letra y presentación les haya generado para poder comenzar a discutir este caso. De todas maneras me permito un comentario mas, el nunca quiso morir, el quedo, si pudiéramos decirlo así, en el vientre materno. Estas luces, las que enfocamos hoy para poder pensar estas cuestiones nos hablan de un hombre angustiado, tímido, asustado, muy parecido al Freddie que uno veía en ambientes que no eran los escenarios, esta claro que ahí el quería ser algo mas, o algo menos. Pero su proyecto mas tarde que temprano era volver al vientre materno, ¿De qué manera? de la que pudo, ¿Podríamos pensar que la música no fue suficiente? ¿Para qué? Un lugar de descanso, de paz, donde el corazón no pese, ese vientre materno, ese goce materno, del cual se veía afuera pero adentro, articulado en su ser. Su vida fue un intento de escribir una salida, intento que solo escribía rejas que no le deban escapatoria. La ilusión de poder tener un otro-yo que le permitiera escapar de su realidad ¿O meterse en ella?

Ahora si para terminar les leo un pequeño fragmento de entrevista y con eso termino:

“Por supuesto, es una droga, un estimulante. Pero me da mal rollo cuando la gente me ve por la calle, y quiere al tipo del escenario. Al gran Freddie. Yo no soy ése, soy una persona más tranquila. Intento separar mi vida privada del intérprete público, porque es una existencia esquizofrénica. Supongo que ése es el precio que tengo que pagar. No me malinterpretéis, no soy un pobrecito millonario. La música es lo que hace que me levante por la mañana. Tengo verdaderamente muchísima suerte”.
“De lo que puede significar formar parte de uno de los grupos más importantes del mundo. Eso trae consigo sus propios problemas. Significa que no puedo salir así como así de paseo y merendar un té con un bollo en una deliciosa tetería de Kent. Es algo que siempre he de tener en cuenta. Es un viaje maravilloso, y estoy disfrutándolo, os lo aseguro. Pero hay veces…”.

Alvaro Tulaniche – 29 de Junio de 2020 – Red Lacaniana de Psicoanálisis
Si desea enviar un comentario sobre el texto al autor, puede dirigirlo a alvarotulaniche@gmail.com

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