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«Cuerpo y transferencia en psicoanálisis»

Fue para mi emocionante releer a Freud, y ver el rigor científico con que trató a sus histéricas en el cual permitió desplegar el inconsciente, más allá de lo orgánico, un Freud con una desenvoltura buscando algo más, el inconsciente.

Las preguntas que me hago:

¿Qué es un cuerpo? ¿De dónde viene? ¿Es un dato o es construido? ¿Por qué el cuerpo es sede de tantas afecciones o síntomas? ¿Es independiente o tiene relación con lo psíquico?

Para responder a estas y otras preguntas que me surgieron mientras leía para este trabajo, me propuse dar al cuerpo una definición desde el psicoanálisis, o más bien el psicoanálisis dará un estatuto diferente al cuerpo, gracias a la elaboración teórica que parte de la experiencia freudiana a partir del quiebre que considero que sucedió con lo que Freud postula como Psicoanálisis.

Entonces en busca de pensar que puedo decir de “el cuerpo en Psicoanálisis”, me llevó a la búsqueda de que dice “el padre” del psicoanálisis sobre este tema, pero, además: ¿cómo es que pudo sobrellevar los casos que le llevaron a la investigación sobre el psicoanálisis? Teniendo en cuenta, que se enferma con un cáncer en la mandíbula, más precisamente un carcinoma de células escamosas cuyo diagnóstico fue realizado en 1923. Esta enfermedad le causó un gran sufrimiento y lo dejó incapacitado, provocándoles una sordera del oído derecho teniendo además que usar prótesis de paladar que le dificultaba el habla. ¿qué pasó ahí, quizás con la palabra y la escucha?

¿Cómo puso el cuerpo Freud?

 Como todos sabemos la historia del psicoanálisis se inicia con Sigmund Freud a través de sus prácticas clínica, con Breuer y la sugestión hipnótica, poniendo el cuerpo de una manera excepcional utilizándose así la hipnosis para suprimir síntomas neuróticos. Pero no todas las personas resultaban ser hipnotizadas y aquellas que si alcanzaban tal estado no sentían alivio de sus síntomas, o le volvían los síntomas después de un tiempo. Fue por ello por lo que se produce una modificación en la técnica y se comenzó a utilizar el método catártico.

La palabra catarsis viene del griego cuyo significado es “purificación, purga, o alivio del alma”, por lo tanto, me surge una interrogante: ¿podríamos pensar en este acontecimiento, es decir la catarsis que opera gracias a la descarga emocional asociada al poner en palabra lo que se siente?

Siguiendo con las interrogantes, podemos decir entonces que el cuerpo está en relación con los síntomas, pero ¿cómo sería esa relación?

Este método no suprimió en todos los casos los síntomas histéricos, por lo tanto, Freud termina abandonando la hipnosis, y la catarsis dándose cuenta de que los resultados terapéuticos obtenidos dependen de la relación personal entre el analista y el paciente, a la cual llamó transferencia.

Freud, mantuvo en toda su investigación la importancia del cuerpo, llegando a decir que “el Yo es primera y fundamentalmente corporal (…) surge como diferenciación del ello en el interjuego perceptual” (Freud, 1923/1976 p.60)

Como vemos no desvincula lo inconsciente de los procesos orgánicos, y dice que las pulsiones

son corporales ya que oscilan entre lo somático y lo psíquico; debemos tener presente que Freud primero fue neurólogo, luego inicia sus postulados en psicoanálisis, estudiando las reacciones corporales de sus pacientes histéricas.

La noción de cuerpo existía ya antes del psicoanálisis, pero éste retoma el concepto de cuerpo y le da un marco diferente alterando lo establecido sobre él.

El cuerpo se nos impone cotidianamente, ya que en él y por él sentimos, deseamos, obramos, gozamos y nos expresamos. Desde lo cotidiano se lo entiende como «sustancia» (parte material de un ser), como «volumen», «colección» (cuerpo jurídico), como «organismo» (cuerpo médico), como «representación mental» o «esquema corporal» (desde la psicología). Pero se nos impone tan cotidianamente que no nos ponemos a reflexionar sobre él.

Si nos basamos en esto, podríamos afirmar que el psiquismo inconsciente percibido como cuerpo aparece en sesión, por la vía del hecho, por hablar sobre ello, o por la percepción del paciente y analista que tienen sobre sí mismo y sobre el otro. El cuerpo aparece cuando se habla de él, pero también está presente cuando no se lo nombra, ya que muchas veces bastará con hacer presencia. Sin embargo, más allá de todo discurso, la presencia real y directa del cuerpo aportará una serie de elementos claves, de gran peso, que frecuentemente terminan siendo complemento del lenguaje hablado. Gestos, expresiones, movimientos, olores y hasta la forma de sentarse en el sillón o de acostarse en el diván transmiten un mensaje.

En el recorrido que estuve haciendo en mi lectura pude encontrar que Freud aborda el cuerpo desde algunas perspectivas, por ejemplo: 1- desde la relación entre los psíquico y lo somático, ya que el psiquismo en el ser humano es inseparable de la estructura del lenguaje, es decir que esta relación se convierte como el síntoma histérico lo demostró de manera ejemplar en la cuestión de los efectos del lenguaje sobre el cuerpo. 2. También el cuerpo para Freud es sede de satisfacción, es decir satisfacción pulsional, encontrándose en ciertas zonas erógenas del cuerpo estando en relación con el cuerpo-goce, y 3- a mi entender sería otra manera de ver la cuestión del cuerpo en el cual Freud toma yo diría como eje temático cuerpo-narcisismo.

Quisiera conversar con ustedes el caso de Isabel de R (Llona Weiss), se trata de la “belle indiference des histeriques”, Isabel muestra una extraordinaria conformidad con sus síntomas, estaba resignada con los dolores del cuerpo, lo cual le impedía estar en ambientes sociales. La localización y características de los dolores es en el muslo, más en el músculo que en la piel. Demuestra especial sensibilidad al pellizco que, al pinchazo, es entonces que Freud encuentra algo más que lo hace ingresar en un terreno en el que nada tiene que ver con lo médico, o sea con lo orgánico, pero quiere estar convencido que se trata de un síntoma histérico y no orgánico, se trata del cuerpo a través del inconsciente.

Este caso fue uno de los primeros y allí vemos a un Freud abierto a otra cuestión y no tanto a lo médico por eso creo que vale la pena traerlo. Había algo en relación con lo psíquico, el inconsciente, y el cuerpo.

Si vamos a Lacan, este se referirá al cuerpo desde los tres registros de la experiencia psicoanalítica: lo real, lo simbólico y lo imaginario. Considerando la imagen del cuerpo como una “Gestalt, es decir en una exterioridad donde sin duda esa forma es más constituyente que constituida”…,ligada a la especie, aunque su estilo motor sea todavía irreconocible,…el estadio del espejo (es) una identificación en el sentido pleno que el análisis da a este término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen(…) es la forma total del cuerpo, gracias a la cual el sujeto se adelanta en un espejismo a la maduración de su poder” ( Lacan, 1966 p.12-18)

El estadio del espejo es entonces formador del yo tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica, Lacan considera que para que haya un cuerpo hace falta un organismo viviente más una imagen. Atribuye a la unidad de la imagen el sentimiento de unidad del cuerpo, sentimiento que es a su vez la primera matriz del yo, de la identidad. Considera que el sentimiento de la unidad del cuerpo viene de una Gestalt visual: de la aprehensión por el sujeto vea de la imagen unificada de su cuerpo en el espejo. Su punto de partida se basa en una observación bien empírica, una observación que se puede hacer en la vida cotidiana. Se trata de la experiencia del espejo. Si se observa a un niño entre los 6 y los 18 meses colocado por primera vez ante el espejo, se verá una expresión de felicidad, según Lacan se debe a que el espejo le devuelve al niño algo que él no tiene: el sentimiento de su unidad corporal. (Lacan 1966).

Lacan para construir esta tesis se apoya en el estudio del biólogo llamado Bolk. (Lacan realiza una distinción entre el organismo biológico y el cuerpo, lo que no significa la negación de la biología, al contrario, las referencias a la misma están presentes a lo largo de toda su enseñanza). Bolk ha destacado como específico de la cría humana frente a otros mamíferos el hecho de que ésta nace en un estado de prematuración biológica, de inmadurez del sistema nervioso, que acarrea una importante y prolongada descoordinación motriz. Es una descoordinación motriz que tiene como consecuencia, dirá Lacan, una vivencia del organismo como algo fragmentado. La imagen en el espejo le anticipa al niño (Lacan dirá infans) esa coordinación de la cual él aún no la tiene.  Lo que entiendo es que la imagen que el espejo le devuelve viene a ser como una unidad futura frente a un presente que es vivido como fragmentación. Entonces hay una oposición entre el organismo, no unificado, fragmentado y un cuerpo que es el organismo unificado por la imagen. Lacan va a decir que hay un estado de malestar, en tanto el cuerpo no esté coordinado con esta imagen que le permite tomarse como una totalidad, librándose de esa fragmentación que sería primera con relación a la imagen. Por otro lado, va a decir que esa percepción en el espejo de esa imagen unificada del cuerpo constituye la matriz del yo, del sentimiento de identidad. Tomando apoyo en las ideas freudianas sobre el narcisismo define al yo como la proyección en una superficie de la imagen corporal.  

Habíamos hablado de la fragmentación, entiendo que esa imagen lo representa de una forma extraña, es una representación de lo que es y al mismo tiempo no es, por eso su vivencia del cuerpo es de fragmentación. Para que se pueda constituir el yo es necesario entonces que el niño se apropie de la extrañeza de esa imagen. Imaginemos al niño, situado frente a la extrañeza de esta imagen; en un instante vuelve la cabeza hacia la persona que lo sostiene esperando un signo que le asegure que esa imagen es la suya. Cuando se vuelve hacia este Otro (encarnado en la madre u otras figuras), éste le designa en lo que le dice un lugar simbólico que le certifica que esta imagen es la suya y que es amable. Esta instancia simbólica desde donde soy mirado, hablado y confirmado en mi identidad, Lacan la designa con el término de Ideal del yo y la distingue del yo ideal que es la imagen unificada de sí mismo que el sujeto contempla en el espejo.

Entonces me hago las siguientes preguntas: la histérica que sufre de un dolor de pierna ¿Cómo podemos pensar la imagen de su cuerpo?, son preguntas que quedarán para otro trabajo.

 Decíamos que la constitución del yo depende de la apropiación de la imagen unificada del cuerpo en el espejo y que ésta se presenta con un cierto carácter de alteridad, en la medida en que no coincide con la vivencia del propio organismo como fragmentado.

Esto es lo que pude escribir, espero que hayan podido entender lo que les quise plantear.

BIBLIOGRAFIA:

AMIGO, S (2012-2013): “Clínica del Cuerpo”, “Lo incorporal, el cuerpo, el objeto a” (Editorial Cascada)

BAUAB, A (2017): “El psicoanálisis en la escena contemporánea: cuerpo, síntoma, arte”. Editorial Escuela Freudiana de Buenos Aires.

FREUD, S (1914-1916): “Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico. Trabajo sobre metapsicología y otras obras” Tomo XIV, Amorrortu Editores.

FREUD, S (1976): “El ello y el yo y otras obras” (1923-1925) Tomo XIX, Amorrortu Editores

LACAN, J (2008) “Escritos I”, Edición Siglo Veintiuno.

Verónica Molina.

Si desea enviar un comentario sobre el texto al autor, puede dirigirlo a veromolina2122@hotmail.com

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