«Contratransferencia y resistencia del analista»
Hoy vamos a referirnos a la contratransferencia, la Gegenubertragung.
Freud presenta una exposiciónen el 2do. Congreso Internacional de Psicoanálisis, llevado a cabo en 1910, aludiendo por primera vez al tema. El título de su presentación fue: “Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica”, inicia una problemática compleja y conflictiva de la historia del Psicoanálisis.
Incorpora allí, la propia subjetividad del analista, como presencia inexorable en el dispositivo analítico y dice “Otras innovaciones de la técnica atañen a la persona del propio médico. Nos hemos visto llevados a prestar atención a la –contratransferencia- que se instala en el médico por el influjo que el paciente ejerce sobre su sentir inconsciente, y no estamos lejos de exigirle que la discierna dentro de sí y la domine….” (Freud, 1910, p.136)
Y sigue diciendo: “… hemos notado que cada psicoanalista solo llega hasta donde se lo permiten sus propios complejos y resistencias interiores, y por eso exigimos que inicie sus actividades con un autoanálisis y lo profundice de manera ininterrumpida a medida que hace su experiencia en los enfermos…”
Como vemos la contratransferencia se describe como la respuesta emocional del analista a los estímulos que se originan del paciente, definiéndose como un obstáculo en la relación analista-analizante, y que se hace necesario superar.
En el texto “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia. Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, III, 1915-1914” Freud retoma la problemática de la contratransferencia y dice:
“Acaso todo principiante en el psicoanálisis tema al comienzo las dificultades que le depararan la interpretación de las ocurrencias del paciente y la tarea de reproducir lo reprimido”…, “la únicas realmente serias son aquellas con las que se tropieza en el manejo de la transferencia”. (Freud,1913, p.163)
Como verán “el amor de transferencia” a la luz de aquellos” investimientos eróticos-amorosos”, suscitados en el transcurso del análisis, conllevan a una problemática, Freud nos da también algunas puntualizaciones planteando tres desenlaces posibles: – la unión legitima (en caso de un enamoramiento mutuo), o culminar con el tratamiento. El tercer desenlace sería lo que Freud dice que el analista “tiene que discernir que el enamoramiento de la paciente le ha sido impuesto por la situación analítica y no se puede atribuir, digamos, a las excelencias de su persona: que, por tanto, no hay razón para que se enorgullezca de semejante –conquista-, como se la llamaría fuera del análisis.” (Freud, 1913, p.164)
Pero ¿qué sucede con el analista?, ¿Qué quiere decir Freud con ver la contratransferencia? ¿Qué sucede con los “investimientos erótico libidinales que se despliegan en la transferencia?
En ese sentido los analistas desarrollan según Freud una lucha en tres frentes: en el análisis con la transferencia de los analizantes, fuera del análisis, con aquellos que desacreditan las fuerzas pulsionales sexuales, y en su propio interior que se obstaculice el análisis.
Como ven estas dificultades llevo a Freud, a seguir trabajando en el tema, el 20 /02/1913 Freud envía una carta a Binswanger allí nuevamente planteo el problema de la contratransferencia diciendo “…lo que se le da al paciente nunca debe ser afecto inmediato, sino que se lo debe dar siempre en forma consciente y de acuerdo con la necesidad, en mayor o en menor cantidad”…
¿Qué quiso decir Freud con “dar afecto de forma consciente”?.
Freud planteó el problema, lo planteo como “obstáculo”, dejó su iniciativa para el porvenir del Psicoanálisis.
¿Hoy seguimos pensando a la contratransferencia como un obstáculo al psicoanálisis?
Verónica Molina. INTERROGANTES CLINICAS
Una lectura antagónica de Freud
En esto que comentamos, el comienzo de la posición de esta “joven homosexual” no es muy diferente al de Dora, incluso podemos preguntarnos ¿si ella en el tiempo del tratamiento, no sigue defendiendo su deseo a través de un acting-out que ahora se muestra ante Freud? Dice Lacan:
“Freud siente que por espectacular que sea el avance de la paciente en su análisis, éste pasa sobre ella, si puedo expresarme así, como el agua sobre las plumas de un pato; y si Freud designa especialmente ese lugar, el del pequeño a en el espejo del Otro, por medio de todas las coordenadas posibles, sin tener, por cierto, los elementos de mi topología, no lo puede decir con mayor claridad: «aquello ante lo cual me detengo, me topo (dice Freud), es algo así como lo que sucede en la hipnosis»». (Seminario “La angustia” del 16.1.63. Versión inédita)
Estas consideraciones que hace Lacan apuntan a la desconfianza que Freud tenía en el avance del tratamiento, y lo que la causaba, estaba para Freud en la actitud de su joven paciente. Esto es lo que Freud nos dice:
“Pero en estos casos comenzamos a extrañar que tan importantes progresos de la investigación analítica no traigan consigo la más pequeña modificación de las obsesiones e inhibiciones de los enfermos, hasta qué, por fin, observamos que todo lo conseguido adolece de un vicio de nulidad: la reserva mental del sujeto, detrás de la cual se siente completamente segura la neurosis como detrás de un parapeto inexpugnable. «Todo esto estaría muy bien -se dice el enfermo, a veces también conscientemente- si yo creyese lo que éste señor me dice; pero no le creo una palabra, y mientras así sea no tengo por qué modificarme en nada.» Cuando luego nos acercamos a la motivación de esta duda es cuando se inicia seriamente nuestra lucha contra la resistencia.” (“Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina”. 1920)
Freud no cree en los avances de su paciente:
“Le puse entonces fin al análisis apenas tomé conocimiento de la posición de la joven ante su padre. . .”
Esto ocurre en septiembre de 1919, y Lacan ante esta terminación dice que “la deja caer”. Por supuesto, no como el padre, pues no aparece la cólera, ni el objeto propuesto era el desecho, ni la posición de Freud para la joven era similar a la que tenía su padre.
Freud la deriva a una colega, le señala lo de la mujer como un camino válido para su recuperación. ¿Qué llegó a entender Freud inconscientemente de la demanda de la joven? ¿No había en esa indicación de una mujer para tratarse, un intento de elaboración de la relación con el Otro primario?
Pero Lacan va más lejos aún, no dice solamente que Freud la deja caer, sino que agrega que Freud “pasa al acto”:
Y lo dice cuando analiza lo que Freud interpreta como “sueños mentirosos” de la paciente:
“Lo extraño es que Freud se desentiende (laisse tomber) de este agarrotamiento de todos los engranajes. Precisamente, se desinteresa de aquello que los hace agarrotarse: el desecho, el pequeño resto, lo que viene a detenerlo todo, y de esto se trata.
Sin advertir qué cosa lo embaraza se muestra sobrecogido, y ante tal amenaza a la fidelidad del inconsciente, pasa al acto. En este punto Freud rehúsa ver que en la verdad, que es su pasión, la estructura de ficción se halla como en el origen.” (Seminario “La angustia” del 23.1.63. Versión inédita. La cursiva y el color fueron puestos por mí)
¿Por qué Freud “la deja caer” y también por qué “pasa al acto”? Van a ver en lo que sigue, como hay de parte de Freud una lectura invertida con el “intento de seducción” de la joven y los sueños engañosos, y como eso lo lleva a realizar un acto a través del cual suspende el tratamiento.
“Esto es lo que Freud expresa de una forma muy justa, con el único inconveniente de un énfasis excesivo, cuando nos dice—«Creo que la intención de inducirme al error era uno de los elementos formadores de este sueño. Era también una tentativa de ganarse mi interés y mi buena disposición, probablemente para causarme una desilusión aún más profunda».
Se insinúa aquí la atribución al sujeto de una intención de cautivarlo a él, a Freud, para que se dé un trastazo, para que caiga de más alto tras quedarse enredado en la situación. En el énfasis de esta frase, se escucha sin lugar a dudas lo que llamamos una acción contratransferencial” (Seminario “La relación de objeto” del 9.1.57. Versión inédita)
Freud se maneja con la interpretación que hace de la intención de la joven de embaucarlo, y luego de hacerlo caer. Y dice una frase muy fuerte, ella puede «causarme una desilusión aún más profunda».
¿Por qué se maneja transferencialmente Freud con ella, en el nivel de las ilusiones-desilusiones?
Esto también se lo pregunta Lacan:
“«Es también, se dice, una tentativa de enredarme, de cautivarme, de hacer que la encuentre encantadora.» Con esta frase de más, nos basta para instruirnos. Debe ser un encanto esta chica para que, como en el caso de Dora, Freud no actúe con libertad en este asunto. Cuando afirma que lo peor estaba cantado, lo que quiere evitar es sentirse desilusionado. O sea que está dispuesto a hacerse ilusiones. Si se pone en guardia contra estas ilusiones, ya ha entrado en el juego. Realiza el juego imaginario. Lo convierte en real, porque él mismo esta dentro. Y eso no falla.” ” (Seminario “La relación de objeto” del 9.1.57. Versión inédita)
Nosotros sabemos que aún la mentira es parte de la estructura de ficción de un discurso, y permite al sujeto acercarse a su verdad. Por ello, cuando les pedimos a los pacientes que asocien libremente, no le decimos que no nos mientan o que nos digan la verdad.
Porque todo lo que dicen responde a la misma estructura discursiva, aunque “inventen una historia” o unos “sueños”.
¿Los sueños que ella le contaba a Freud, con qué estaban relacionados?, ¿si intentaban “calmar” a un padre, a propósito de sus intenciones de tener una “vida normal”, por qué dejaban de tener interés analítico?
El peso en Freud de lo que Lacan llamó la “transferencia imaginaria” entre ellos, determinó la posición que adoptó el maestro en este caso clínico. Freud no trabajó con lo que el discurso de la joven en ese momento le proponía. Vean acá la acción de un conversor transferencial en Freud, quien hace lo que podemos llamar una lectura antagónica.
Él temía ser engañado, también de desilusionarse.
Sabemos que el analista se coloca en posición, al sostener una suposición de saber, y también al hacer semblante del objeto.
Freud, es evidente, no quiere que ella “lo deje caer” a él luego de embaucarlo, y por eso él pasa al acto al tratar de anticipar lo que supone ella va a hacer. Toma una decisión, se precipita lógicamente al leer imaginaria e invertidamente la intención que ella puede estar ocultando.
Para ello, deja de lado lo que es la lectura del discurso y no puede reintegrar en su discurso, la posición en que ella se ubica ante el Otro.
Hubiera sido fundamental, que el análisis le permitiera a la joven ver a cual objeto se identificaba en el acting-out y en el pasaje al acto.
Freud no quiere ser seducido pues teme luego desilusionarse; ¿acaso no sabía Freud que la transferencia amorosa se hace sobre la base del engaño?, Freud no quiere que lo ubiquen como un objeto deseable, eso lo sabemos también por los otros casos, él no puede responder desde allí. Volvamos a lo que cuenta la paciente:
“Cuando Freud, en la primera sesión, después del verano le comunica su decisión, (de terminar el tratamiento) Sidonie, en su interior siente un gran alivio. Ha cumplido con las formas y le ha mostrado a su padre que puso buena voluntad. Pero bueno, no todo se puede cambiar. Si eso se lo comunica el profesor Freud a su padre y además agrega que Leonie – la dama de mala reputación – nunca la apartó del camino llevándola a su cama, se quedará tranquilo y la dejará en paz. De este modo, todo ha seguido el mejor curso posible para ella.
Al despedirse, el profesor Freud le dice: – «Usted tiene unos ojos tan inteligentes. No quisiera encontrarme en la vida con usted en calidad de enemigo.»
El hecho de que el famoso Freud le haya dicho eso cuando tenía diecinueve años, Sidonie, no lo olvidará jamás en la vida.” (ibíd. Pág. 71)
¿Por qué Freud la supone un enemigo? ¿Qué fuerza trasmite la joven en su mirada que lo hace temer?, ¿Por qué su inteligencia o su belleza la colocan ante el Otro en posiciones antagónicas?
¿No sabía Freud que a ella esto ya le había sucedido con su madre y también con su padre? ¿Entonces, por qué respondió identificándose al semblante?
Otro caso en donde Freud se colocó en la posición de “un padre muy severo”.
Lo que ella fue para Freud y lo que no fue Freud para ella, es lo que no permitió la demanda de análisis, pues él también la dejó caer. Nosotros ya estamos advertidos: “No hay en el asunto solamente lo que el analista quiere hacer de su paciente. También hay lo que el analista quiere que su paciente haga de él. . . “
Ricardo Landeira
Interrogantes clínicas.
Fragmento extraído de la conferencia “La joven homosexual paciente de Freud”
realizada en Porto Alegre el 25.6.2008
