«Institución Lacaniana: cómo hacer hoy»
El texto que hoy traje para compartir con ustedes es un primer acercamiento a lo que me he propuesto trabajar este año. El formar parte de esta mesa nos es por casualidad, sino que justamente habla del interés común que tenemos con los colegas.
Nuestra intención, y digo nuestra porque lo he conversado con ellos, no es la de lograr un discurso único y totalizador sino muy por el contrario poner sobre la mesa, la cuestión de las instituciones lacanianas. Todo esto lo digo para poder contextualizar desde donde vamos a decir, lo q vamos a decir.
A finales del Siglo XIX es cuando Sigmund Freud, descubre el inconsciente. Estableciéndose así un hito en la historia de la humanidad, los hombres dejaban de estar comandados por la razón, para estar sometidos a un mundo de difícil acceso. El inconsciente, aquel que no sabe de tiempo, no conoce el “no” ni la muerte, junto a la represión hacían un dúo difícil de sobrellevar para el neurótico común. Desde el psicoanálisis se le pedía al sujeto que digiera todo aquello que por su mente pasaba, para a través de la palabra desenredar lo que la misma palabra había enredado. Así era como Freud nos presentaba al inconsciente en sus primeros escritos.
Tiempo después fueron los alumnos, pacientes o personas cercanas a Freud quienes continuaron el estudio de su letra. Muchos dejaron el inconsciente de lado, aunque se llaman Freudianos.
Otro fue Lacan, quien tomo su obra y no solo la leyó, sino que la interpreto, queriendo decir con esto, que es a partir de lo dicho por Freud que él escribió toda una nueva teoría. A la que actualmente llamamos “Lacaniana”.
Lacan utilizó los seminarios como forma de transmisión y nos habló de psicosis, de deseo, de interpretación, de goces, de transferencia, de síntoma, etc.
Pero he aquí, donde se plantea a mi entender una de las primeras cuestiones al hablar del psicoanálisis. Cuando intentamos abordar la teoría psicoanalítica, debemos tomar una posición. Ya que solo quienes estudiamos sus textos, somos quienes decidimos desde donde nos paramos en la historia. Hablo de pensar en nuestra posición, aquí y ahora. Freud habló de sus descubrimientos, Lacan nos habló del retorno a Freud, se encargó de acercamos a un Freud pensado desde su lógica. No leemos a un Freud puro. Sino que nuestra lectura ya está contaminada por lo que Lacan hizo con la creación de Freud.
La posición que tomemos, como es sabido, no es sin consecuencia. Se espera algo. No es una simple lectura universitaria del texto, sino que por el contrario nos reclama un cuestionamiento, nos reclama una discusión. Quiero decir con esto, que al leer los textos indefectiblemente nos vamos a ir posicionando frente a una forma de trabajo, podemos cuestionarla, pero no es de inmediato que esto ocurre.
¿Probaron alguna vez leer a Freud sin pensar en el deseo o en goce? ¿Leyeron alguna vez a Freud sin pensar en la enunciación que Lacan nos ha propuesto? Cabría aquí preguntarse si la pregunta de por que nos nombramos Lacanianos y no Freudianos se contesta tan sencillamente diciendo que es por qué no leemos a Freud. ¿O va más allá, teniendo esto que ver intrínsecamente en como decidimos formarnos?
Avancemos un poco más; La Clínica psicoanalítica, nos dice Lacan el 5 de enero de 1977. “consiste en el discernimiento de cosas que importan y que serán masivas a partir del momento que se haya tomado conciencia de ellas.”, “el inconsciente no es de Freud, hace falta que lo diga es de Lacan. Eso no impide que, el campo, él sea freudiano.”
Más adelante nos sigue diciendo: “el psicoanálisis, como cualquier otra de las actividades humanas, participa incontestablemente del abuso. Se hace como si se supiera algo. Por lo tanto, no es tan seguro, que la hipótesis del inconsciente tenga más peso que aquella de la existencia del lenguaje”.
Lacan lo que nos dice es que el inconsciente es Lacaniano, se estructura como lenguaje porque puede leerse. Desde las primeras palabras, aquellas que escuchamos en el regazo materno y por qué no aquellas que fueron dichas antes del nacimiento, el sujeto se construye formándose así inconsciente. Pero sabemos que el sujeto tiene problemas con estas palabras que fueron dichas y escuchadas y esto también es el inconsciente. Es tarea del analista el saber hacer algo allí para desenredarlo. ¿Se acuerdan en el comienzo cuando les hable de lo que Freud les decía a sus pacientes? Hable sin tapujos, sin represión. Es lo mismo aquí. Lacan avanza, pero lo hace dentro del campo Freudiano.
Hace un rato cuestionaba si el definirnos, como Freudianos o Lacanianos tiene que ver con nuestra posición al formarnos. Lo que me hizo pensar en los analistas. Como ustedes saben esta actividad que hoy se está llevando a cabo, se enmarca dentro de un ámbito institucional. Hace dos años que decidimos fundar la Red Lacaniana de Psicoanálisis y dijimos en nuestra acta de fundación: Red para hacer lazos con otros discursos. Lacaniana por que leemos los textos de Lacan y Psicoanalítica por alcanzar un objetivo de sus miembros que es la formación de analistas.
Entonces, nos reconocemos como lacanianos, pero no creo que sea solamente por que basamos nuestra formación en sus textos o porque desde un punto de vista cronológico nos ha tocado recibir su teoría luego de su existencia. Sino que nos llamamos Lacanianos por que compartirnos su posición.
Volviendo al rasgo histórico del psicoanálisis diremos que el primer vinculo de Lacan con los textos Freudianos fue en 1932 cuando por algunas particularidades de un caso recurre a sus textos para su estudio. Este caso fue Aimée escribiendo sobre él en su tesis de doctorado, titulada “De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad”
Así fue como todo se inició, luego le siguieron diferentes momentos, pero es el discurso de Roma en donde Lacan indica que su enseñanza ha comenzado. Paradójicamente este discurso no llega a presentarlo por diferentes malestares institucionales.
Por ese tiempo la enseñanza en las instituciones psicoanalíticas, se limitaban al comentario de la obra de Freud de un modo tan rígido, como lo sería el discurso universitario. Lacan toma como metáfora para explicar este concepto el cuento de Edgar Allan Poe, “El caso del Sr. Valdemar”, es un hombre que permanece bajo los efectos de la hipnosis en un tiempo de agonía, fallece sin que su cuerpo muera, siendo testigo mediante la palabra de su aterrador estado. Es decir, la palabra de la institución y sus miembros es sostenida por un muerto.
En 1953, cuando Lacan mantiene una oposición acerca de la formación de los psicoanalistas, culminando con su retiro y posterior fundación de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis. A partir de este año es que comienza su enseñanza bajo la modalidad de seminarios. Luego de 10 años rompe definitivamente con el internacional tiempo que el llamará la “excomunión”. Es en 1964 cuando Lacan funda La Escuela Freudiana de Paris, diciendo en su acta de fundación: “solo como siempre lo he estado en mi relación a la causa analítica”. En 1980, Lacan disuelve la Escuela diciendo: “Mi escuela no acabara por convertirse en institución, en grupo consolidado a expensas de efecto de discurso que de la experiencia se espera cuando esta es Freudiana”
Luego de todo este recorrido, nos queda aún por decir sobre las instituciones lacanianas de psicoanálisis. Estar en institución es estar con otros, con colegas que compartirán a través de la lectura y la producción su experiencia. Lacan nos habla del trípode en la formación, el propio análisis, el análisis de control y la práctica clínica, pero no nos habla de las instituciones. ¿Serían entonces las instituciones una cuarta pata de la formación? ¿Sería muy arriesgado decir que las instituciones son un mal necesario para poder volcar la práctica clínica y así poder sostenerla y relanzarla para que en forma de bumerang nos vuelva más enriquecida?
Pienso entonces que las instituciones se crean para que el psicoanálisis no se estanque en un saber clínico en donde el analista siempre juega solo, sino que es en las instituciones donde se encuentran esos otros que cuestionan y nos cuestionan. Sostener la formación sería razón para permanecer en una institución. Pero sabemos que permanecer no es tarea sencilla. Romper el confort intelectual, producir en relación a la experiencia hace que los miembros se sostengan desde su una posición.
Dentro de la institución se juegan como nos gusta decir “los tiempos de cada sujeto”, ¿son estos tiempos los culpables de las jerarquías invisibles que se juegan en una institución? Por qué, si bien existen jerarquías necesarias para el funcionamiento burocrático de la misma, también es cierto que existen transferencias que hacen colocar a algunos en ciertos lugares. Muchas veces la creencia de un saber es lo que hace a un sujeto, otorgarle a otro un lugar jerarquizado dentro de la institución, pero esta forma hace que el saber suponga un poder y así los enfrentamientos narcisistas comienzan a aparecer paralizando la producción en lugar de incentivarla, llegando a la inhibición del pensamiento y de la creación.
En las instituciones lacanianas no hay lugar para la ilusión de un saber acabado. Cada cargo que allí se tenga no será otro que aquel que haga posible el funcionamiento de los diferentes dispositivos que la institución haya creado para cumplir su objetivo en la formación de analistas. Consolidar instancias que hagan la movilización de cargos, permitirá que las diferentes posiciones de los miembros que la integran no se suspendan, sino que por el contrario permitan generar espacios de discusión y formación. Cada miembro dirá según su tiempo, según su relación al inconsciente. Dicho esto, cabría preguntarse si las instituciones lacanianas no son un espejismo, pensando en que un espejismo es “una ilusión óptica en la que los objetos lejanos aparecen reflejados en una superficie lisa como si se estuviera contemplando una superficie líquida que, en realidad, no existe”. No nos alarmemos con esto último, no quiero terminar con algo que recién empieza, pero ya que este texto habla de la historia, es difícil escapar de ella y no pensar en el desenlace final. Pero mientras tanto, cuestionarnos sobre cómo se está en una institución lacaniana, abrirá la posibilidad de su mantenimiento. Mientras haya quienes compartamos la causa psicoanalítica, habrá instituciones en donde hacer presencia y no solo permanecer.
Verónica Pérez.
Segundas Jornadas de la Red Lacaniana de Psicoanálisis 14 de abril de 2018.
[1]Mesa – Institución Lacaniana: cómo hacer hoy. 2das Jornadas de Psicoanálisis Lacaniano: “Fundamentos del Psicoanálisis”. 14.04.18. Montevideo, Uruguay.
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