«En Red-lación al texto de Ricardo Landeira y la irrupción»
“La situación del propio Freud y de su familia era desesperada. La preocupación por la mera supervivencia prevaleció en su vida durante dos años más. En Viena la comida era desagradable e inadecuada, y los materiales para la calefacción escaseaban tanto como durante los últimos dos años de la guerra. El gobierno racionó severamente todas las mercaderías; incluso la leche resultaba difícil de obtener. Hubo semanas en la que solo se dispuso de carne de vaca para los hospitales y para empleados públicos tales como los bomberos y los conductores de tranvías. Se proponía el arroz como sustituto de la carne. Incluso quienes tenían cupones de racionamiento de jabón no encontraban el producto en los comercios. No había petróleo, ni carbón, y en enero de 1919 solo se entregaba media vela por familia.”
Y esto me llevó a pensar con lo de Ricardo que muy bien habla de la irrupción de lo Real, allí me llevó a leer el Seminario 23, la clase del 13 de abril de 1976 donde va a decir “yo hablo de lo Real como lo imposible, en la medida que creo que lo Real es sin ley. Lo Real no tiene orden”
No hay un concepto que abarque lo Real pero he escuchado muchas veces “que lo Real es lo imposible de definir”, ¿una definición de algo?, ¿Qué sería lo imposible”?
Con esto quiero preguntar: ¿de que dependen esas irrupciones? ¿Habrá un culpable?
Me quedo con estas letras de Ricardo:
“La pregunta al Otro, ya no es qué tenemos que hacer, sino que quiero hacer ante esta situación. Sabiendo que una cosa es tener miedo a una posible muerte, y otra muy diferente es el terror y el pánico masoquista ante la certidumbre de la muerte, lo que nos acercan a una inminencia, las más de las veces imaginadas.
Entre la creación y la parálisis, entre sostener el deseo o ser un puro objeto, víctima de un oscuro Otro, están las alternativas.”
Me quedo pensando en esto de sostener con el amor, ¿acaso no lo hacemos siempre desde el amor?
Y con ello reflexiono que el psicoanálisis ha realizado un recorrido histórico entre la aceptación y aun más entre la fascinación y el rechazo. Aun así el psicoanálisis persiste. ¿Por qué persiste?, Freud decía que el malestar acompaña inevitablemente a la existencia humana. Reflexiono ¿es posible vivir sin malestar?, ¿es posible vivir sin miedo?, ¿es posible vivir sin sufrimiento?
Estas preguntas tienen repuestas, desde la postura del psicoanálisis, es que es el propio sujeto quien debe elaborar por si mismo dicha repuesta. Dirá Lacan en una entrevista que le hacían: “en el psicoanálisis no hay solución inmediata, sino solamente la larga y paciente investigación acerca de los porque”. Con esto quiero decir que esta irrupción debemos apelar y estoy de acuerdo con Ricardo a la creatividad.
Preguntas como: ¿qué va a pasar ahora?, ¿cuándo te veo?, ¿vas a atender igual? Estas y otras más fueron las preguntas que escuche esta semana. Todas querían una repuestas, una certezas… en fin.
Veronica Molina.
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