Alternative Text

«Lo Real y la escritura»

Esas mujeres notodas, tales como se aíslan en su ser sexuado, el cual por lo tanto no pasa por el cuerpo sino por lo que resulta de una exigencia en la palabra, de una exigencia lógica, y esto muy precisamente en cuanto que la lógica, la coherencia inscrita en el hecho de que ex-siste el lenguaje, que esté fuera de esos cuerpos que son turbados por él, el Otro {l’Autre}, el Otro con una A mayúscula, ahora que se encarna, si podemos decir, como ser sexuado, exige este “una por una”. Sem 20. Clase 1. Pp 20. 

 En lo que prosigue intentaré presentarles una dificultad de lectura y una posible hipótesis derivada de ella.

A lo largo de mis lecturas sobre psicoanálisis, y especialmente en lo que corresponde a la enseñanza de Lacan, la cual no resalta ni por lo exhaustiva ni por lo sistemática, me he encontrado con una dificultad de lectura. Dificultad que llegó a un impasse insalvable en el momento de encarar ciertos desafíos académicos[1], esos que lo obligan a uno a sumergirse con cierta profundidad en un tema, que lo ponen en la posición de sostener un discurso y por ende, pretender cierta coherencia del mismo. La dificultad de lectura a la que hago referencia está contenida en el título de este artículo. Cuando no, la misma tenía que ver con el concepto de lo Real. 

Esta dificultad de lectura, que asumo como propia, no deja de estar relacionada a cierta forma de pensar el problema en nuestro medio. Además creer que esta duda es mía sería de un egocentrismo supremo. No creo que exista el pensamiento individual, por ende tampoco creo que existan dudas radicalmente individuales. Más bien materializaciones de cierto campo discursivo.

Voy al punto: hay una forma de concebir las relaciones de lo Real con lo Simbólico en términos de exclusión. Esta versión postula un Real que se resiste a la simbolización. Este término, el de resistirse, es central. Pensado así Real y Simbólico bordearían cierto campo, siempre en disputa. Una lectura imaginaria del nudo borromeo podría fomentar esta lectura. Lo imposible, pensado de esta manera, quedaría del lado de un Real último, irreductible, al cual lo Simbólico erraría siempre el lazo. 

El deslizamiento segundo es hacer de este Real, a veces presentificado como goce, una sustancia, sustancia gozante se escucha decir, a la que habría que acotar, evitar sus desbordes. El cuerpo como Real, Real desbordante asimilado a la pulsión freudiana, sería la forma final de este proceso de resustancialización de lo Real. 

En ese contexto el estatuto de lo imposible queda integrado como imposibilidad de decir, como límite exterior de lo simbólico, como inefable.  

La obra de Lacan es muy extensa. 27 seminarios, con versiones oficiales y críticas, seminarios suplementarios, conferencias, un puñado de escritos… Evidentemente no hay un único Lacan, sino lecturas de Lacan. Eso es cierto pero también lo es que hay un apoyo literal posible. 

Esta lectura, que se puede acusar de simplista pero que si lo es es con el fin de caracterizar un decir que circula y que lo hace con insistencia, va de la mano con un progresivo desvanecimiento: el estudio de las referencias de Lacan a las matemáticas, la lógica y lo que él denomina la ciencia moderna. Esperamos argumentar en el sentido de que estos dos fenómenos no son casuales. 

Leer al Lacan de los años 70’, especialmente del seminario Aún en adelante es someter constantemente a crítica esta hipótesis de lectura. Lo Real, lejos de estar por fuera de lo Simbólico, parecería estar profundamente vinculado con éste. Me centraré en los seminarios 20, 21 y 22. Allí lo que insiste es la idea de que a este Real se accede, algo que la hipótesis de lo inefable parece no dar cabida, y se accede por lo escrito. Dos citas en este sentido:

…me parece que he justificado en qué el nudo borromeo puede escribirse, puesto que es una escritura, una escritura que soporta un real. Ya esto, por sí solo, designa lo siguiente: es que no solamente lo Real puede soportarse de una escritura, sino que no hay otra idea sensible de lo Real[2].

 Es ahí que lo que puede venirnos a decir de lo real se distingue, pues lo real — si ustedes lo toman tal como he creído, en el curso de los tiempos, tiempos que son los de mi experiencia… — lo real no podría inscribirse más que por un impase de la formalización. Y es por esto, es por esto que he creído poder diseñar su modelo con la formalización matemática, en tanto que ésta es la elaboración más avanzada que nos haya sido dado producir, la elaboración más avanzada de la significancia. De una significancia de la cual, en suma — hablo de la formalización matemática — se puede decir que se hace a lo contrario del sentido — iba casi a decir: a contra-sentido…[3] 

Elegimos estas dos citas por su claridad y contundencia pero son decenas las que van en el mismo sentido en este tiempo. Y no sólo en este tiempo. 

El escrito que obsesiona a Lacan como acceso a lo Real es la escritura matemática. La letra como matema. Y lo Real como imposible surge justamente como impase de esa formalización y no parece tener otra existencia más que por él. 

El concepto de Real como imposible lógico-matemático sostiene una genealogía. Procede de la obra de aquel que Lacan reconocía como su maestro en términos de epistemología: Alexandre Koyré. Éste, especialmente en ​Estudios Galileanos[4] lee la revolución de la ciencia moderna en términos de un retorno del platonismo. Lo que sostiene al conocimiento científico a partir del siglo XVII ya no son los datos de los sentidos sino la coherencia lógica, articulada, de los enunciados que lo describen. Dentro de esta estructura formalizada del conocimiento resalta, para Koyré, un punto de imposibilidad. La ciencia más que pretender conocerlo todo, como una lectura simplista postula, pretende definir lo que en su campo, por la propia estructuración del mismo, se define como imposibilidad lógica de la teoría. La imposibilidad no es la dificultad, Un trabajo increíblemente difícil, como contar los granos de arena de todos los mares y océanos del mundo podría ser una tarea titánica, un desafío de ingeniería increíble, pero no es una imposibilidad en este sentido. Una imposibilidad es encontrar un cuadrúpedo de cinco patas o que Aquiles alcance a la tortuga. 

Para Koyré el saber de la ciencia moderna reduce la realidad a una formalización matemática, es decir a una escritura. Sustituye los hechos por una letra que debe dar cuenta antes que nada de su articulación con otros enunciados mas que de la empiria. Por ese procedimiento se crea un punto de imposibilidad que es fruto del propio orden simbólico, que no funciona como una exterioridad sino como un efecto interno de la misma. Por ejemplo: cuando hablando de la teoría de la relatividad se dice “todo es relativo[5]” se deja de lado que hay una imposibilidad, no una excepción, que opera como límite de la teoría: la de que ningún objeto con masa pueda acelerar hasta superar la velocidad de la luz. ¿Esto quiere decir que jamás ningún objeto con masa podría ir más rápido que la velocidad de la luz? En absoluto, pero el orden discursivo que produjo dicha imposibilidad tendría que transformarse para dar cabida a ese hecho[6]

Esta forma de concebir lo imposible tiene profundas repercusiones en la obra de Lacan y en la concepción de lo Real y de lo Simbólico. Como vemos, se podría pensar a este Real como ex-sistiendo a lo Simbólico, (volveremos sobre este punto) efecto de la imposibilidad que éste produce. Pero también un Real que no se presenta como un absoluto atemporal. El estatuto de lo Real como imposible cambiaría si cambia el orden simbólico, discursivo, que lo sostiene. De no ser así, ¿qué posibilidad de intervenir sobre él tendría el analista?

Veamos cómo opera esto en un punto concreto de la enseñanza de Lacan. Real como efecto de lo escrito y como imposible se articulan, por ejemplo, en las fórmulas de la sexuación. 

[En el nudo borromeo]… es de lo Real de lo que se trata. Que ellos sean tres, en esto consiste lo Real. ¿Por qué es tres lo Real? Pregunta que fundo y que justifico así: que no hay relación sexual. En otras palabras lo preciso así: que pueda escribirse, por medio de lo cual lo que se escribe es, por ejemplo, que no existe “f”, “f” tal que entre “x” e “y” que aquí significa el fundamento de tales seres hablantes, al elegirse como de la parte macho o hembra, esa función que constituiría la relación, esa función del hombre con relación a la mujer, esa función de la mujer con relación al hombre, no existe una que pueda escribirse[7]

El no cesa de no escribirse […] es lo imposible, lo imposible tal como yo lo defino por que no pueda, en ningún caso, escribirse. Es en esto que yo designo lo que concierne a la relación sexual: no cesa de no escribirse[8]

Si la sexualidad humana es efecto de discurso, la coherencia lógica que está inscripta en él, define modos diferentes de habitar la inconsistencia del lenguaje. Unos lo harán refugiándose en el Universal, otras en la lógica de la excepción. No hay ninguna otra consistencia que la que produce el discurso como efecto, y por qué no, como afecto[9]. El lenguaje afecta a los cuerpos produciendo regímenes de afectación, a través de él el cuerpo es sentido, a condición de que sostengamos el juego de homonimias. Pero es por la reducción del significado al sentido que parece producirse esta ex-sistencia. 

Aquí entra en juego la dimensión de la lógica y su función de escritura ya que a la lógica se la puede concebir como una escritura que reduce el significado y prioriza la dimensión de letra vacía pero que puede articularse. La lógica más que poder definir qué es lo verdadero, pretende dar cuenta de los procedimientos por los cuales un enunciado pueda ser verdadero. Ninguna lógica parece haber salvado el problema de que se pueden llegar a razonamientos verdaderos usando premisas falsas. 

Así podemos arribar a un Real que no está fuera de lo Simbólico sino que ex-siste como imposibilidad producida por lo simbólico, pero como imposibilidad de escritura. Un Real que no pasa ni por el sentido ni el significado sino que viene de la dimensión de marca pura del significante, ya que éste es, antes que nada, lo que no significa nada por sí mismo. Si hay algo mortífero en lo Real no es por el lado del exceso sino en esta dimensión por la cual lo Simbólico produce una pérdida inevitable al inscribirse para el sujeto. 

Lo escrito como efecto de la letra por tanto implica la dimensión de marca que porta el significante y de allí que la reducción del significado que abre el espacio a la emergencia del sentido puede pensarse como una clínica de lo Real.

Para terminar, veamos esta potencia de la letra y lo escrito concebido de esta manera en una ocurrencia de Lacan, relatada por Suzanne Hommel, en el documental Una cita con Lacan[10]

Suzanne Hommel- Un día, en sesión, le hablé a Lacan de un sueño que tenía. Yo le dije; yo me despierto todos los días a las cinco de la mañana. Y agregué, es a las cinco de la mañana que la Gestapo vino a buscar a los judíos a la casa. En ese momento, Lacan se levanta como una flecha de su sillón y viene hacia mí. Y me hace una caricia extremadamente tierna sobre la mejilla. Yo comprendí GESTE A PEAU en ese gesto.

Gerard Miller – Él ha transformado GESTAPO en GESTE A PEAU.

Suzanne Hommel- Un gesto tierno, es necesario decir. Y esa sorpresa, es cierto que no me hizo disminuir el dolor, pero me hizo algo. La prueba está que ahora, cuarenta años después, lo vuelvo a contar, y ese gesto lo tengo aún sobre la mejilla. Ese gesto también es un llamado a la humanidad. Es algo así. 

Cuando tomé conocimiento de esta ocurrencia, en un muro de una red social, me sorprendió que casi la totalidad de los comentarios giraban en que era una intervención en lo Real porque era por fuera del lenguaje. Es sorprendente cómo una intervención que se sostiene completamente en una dimensión homonímica del dicho se pueda pensar así. Tanto como el hecho de suponerla Real porque fue con un gesto que tocó la piel, tan sorprendente como volver a encontrar aquella sentencia que Lacan daba a su nuevo auditorio, esencialmente estudiantes de filosofía, en su seminario de 1964: “Desde donde están situados no pueden imaginar qué grado de desdén, o simplemente de desconocimiento para con su instrumento pueden llegar a tener los analistas[11]​, como si el lenguaje y lo simbólico se asimilaran a la palabra pronunciada. 

Lo que volvemos a encontrar aquí parece ser más bien la reducción del significado a su soporte literal. Dejando del lado del analizante aportar el sentido que de ello surja. Definitivamente una operación de escritura.

Sebastián Lema

Segundas jornadas de la Red Lacaniana de Psicoanálisis, 14 de abril de 2018

[1] La escritura de la tesis de maestría “La maternidad como exceso. Clínica contemporánea del estrago materno”. Disponible en: https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/123456789/4379/1/Lema%2C%20Sebastian.pdf

[2] Lacan, J (s/f). ​Seminario 22. R.S.I​. (Dictado originalmente en 1974-75). Versión crítica a cargo de Ricardo Rodríguez Ponte para la EFBA, p. 22.

[3] Lacan, J (s/f). ​Seminario 20. Otra vez / Encore​. (Dictado originalmente en 1972-73). Versión crítica a cargo de Ricardo Rodríguez Ponte para la EFBA, p. 284.

[4] Koyré, A (1980). ​Estudios galileanos.​ Madrid. Siglo XXI Editores.

[5]En realidad lo que es relativo es cualquier medición con respecto al punto de vista del observador.

[6] Este límite define las condiciones de la imposibilidad, que son de escritura. Por​ ejemplo: nada se dice de objetos sin masa, como el espacio en sí, el cual puede expandirse más rápido que la velocidad de la luz, como lo demuestra la teoría inflacionaria o la métrica de Alcubierre. Tampoco queda excluido que un objeto con masa vaya más rápido que la velocidad de la luz a condición de que no la alcance acelerando. Nada impide que pueda pasar de un estado de reposo a moverse más rápido que a velocidad de la luz. Por más que no sepamos cómo eso podría realizarse.  7Lacan, J (s/f). ​Les non-dupes errent.​ (Dictado originalmente en 1973-74). Versión para uso interno de la EFBA. p. 72

[7]Lacan, J (s/f). Les non-dupes errent. (Dictado originalmente en 1973-74). Versión para uso interno de la EFBA. p. 72

[8]Lacan, J (s/f) Encore/Otra vez. p. 285.

[9] Lema, S (s/f). ​La máquina de afectar​. Inédito. 

[10] Miller, G (2011). ​Una cita con Lacan​. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=QhSHsIl7S0s&t=103s

[11] Lacan, J (2010). ​Seminario 11.Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós, p. 26.

Si desea enviar un comentario sobre el texto al autor, puede dirigirlo a publicaciones@redlacaniana.com.uy

Comparte