«Enigmas y paradojas del cuerpo en psicoanálisis»
Hola. Buenas noches. Les digo estoy muy complacida de iniciar
este nuevo año de trabajo de la Red Lacaniana de Psicoanálisis,
Año especial porque es el 10 año de vida de esta institución que hemos fundado y sostenido durante este tiempo, con mucha producción, con algunos momentos no tan plenos, pero con balance positivo para los miembros que creamos y creemos en esta Red dedicada al estudio del Psicoanálisis de la mano de Lacan con su retorno a Freud quien abrió el camino de acceso al Inconsciente.
(1856/2025 169 años del nacimiento de Freud se cumplen el próximo 6 de mayo.)
Lo primero que pensamos cuando hablamos de cuerpo son las técnicas de estética y belleza que están en boga. Gimnasias, dietas, intervenciones quirúrgicas, odontológicas, modificaciones del cuerpo y sus funciones, tratamientos de todo tipo. Algunos son absolutamente necesarios para la salud y el bienestar del sujeto, otros son algo torturantes para el cuerpo como tatuajes y piercing. Todos estos cambios artificiales se entienden con la finalidad de ser mirado por el gran Otro y también por algunos otros, especialmente sus pares.
Entendemos que esas prácticas de cirugía reparadora son un capital científico con que contamos para atender las terribles cicatrices que provocan los accidentes y las enfermedades.
Pero hoy vamos a hablar desde el psicoanálisis refiriéndonos a los cuerpos sufrientes que han venido desde hace más de 130 años a buscar alivio para sus síntomas.
El psicoanálisis se va construyendo. con la intención de curar los síntomas que aparecen en las primeras pacientes de Freud. Síntomas conversivos que no responden al mapa neurológico.
Freud descubre que la causa de los síntomas sobre el cuerpo tiene origen psíquico. A la forma de Champolion, el soldado de Napoleón que descifra los caracteres egipcios de los jeroglíficos de la piedra Rosetta Sigue su investigación durante 20 años y descubre, en 1926, cuando escribe “Inhibición, síntoma y angustia”, que la afección física que angustia a las pacientes, a la vez significa una satisfacción pulsional (como metáfora). La parálisis que aqueja a la paciente sirve para mantenerla inmóvil y no para salir corriendo a buscar lo prohibido superyoicamente.
La llamada cura por la palabra usa la misma herramienta que enfermó al sujeto, la palabra. El cuerpo para constituirse lo va a lograr a partir de la palabra, sobre todo por cómo es nombrado ese infans: flaco, gordo, precioso, muñeco. Sos igual a tu padre, sos la más inteligente, etc. Esos significantes dejarán su huella mnémica que se transformará como marca para el Sujeto en formación.
El cuerpo en psicoanálisis no nos es dado en el principio de nuestra vida. El que nace no es un cuerpo, es un organismo para la teoría lacaniana. El cuerpo se va construyendo cuando el infans va sumergiéndose en el baño del lenguaje (Lacan) a partir de las pulsiones que se van abriendo para abarcar la desmesura de su nuevo hábitat.
Pero también las caricias o maltratos que recibe el niño, en fin, el mal o buen trato que le otorgan desde su temprana educación. El sujeto se va estructurando a partir del lugar que ocupa para el Otro. Si es acogido por el deseo del Otro, o en cambio siente el rechazo de ese hueco que añora. De este modo va entrando en la trama erótica de la sociedad. Este cuerpo erogeneizado del infans se empieza a construir en el campo del Otro (sem X grafo de la angustia)
Lacan en 1936 trabaja sobre el estadio del espejo, donde percibe el júbilo del bebé cuando ve su imagen reflejada y percibe la unidad de su figura que imaginaba fragmentada. De este modo va a decir que el organismo más la imagen son necesarios para que haya cuerpo. Sin embargo, en 1949 dirá que para que haya cuerpo es condición necesaria el lenguaje, para que haya Sujeto. La otra condición es un tercer movimiento, que se llama castración en que el cuerpo se vuelve Sujeto, en doble juego por el que se castra el sujeto mismo, a la vez que se opera la castración del Gran Otro como señala el grafo de la Angustia.
Esto es un desarrollo más bien para teorizar, pero no olvidemos que la castración no es de golpe, sino que hay castraciones simbólicas a lo largo de la vida del Sujeto. Se refiere al miedo a la castración desde lo corporal (el corte del pene) ante la amenaza de castración. Las castraciones son múltiples en la vida del sujeto, hasta la máxima castración que como sabemos la representa la muerte, en tanto el sujeto deja de desear y también de gozar.
La palabra enferma y cura al Sujeto. En la prolífica casuística que Freud nos acerca, hay muchos ejemplos de cómo se comporta el psiquismo tocado por la palabra del Otro. La religión, la moda de la época, los afectos que va percibiendo, acompañando el baño de lenguaje en el que es inmerso.
Pulsiones
Se trata de lo fronterizo entre lo p síquico y lo corpóreo. Esto es lo que el aprendiz de sujeto va incorporando en el mundo a conocer. ¿Pero cómo es su reacción interna hacia este universo desconocido? Acá se abre el despliegue de pulsiones con el que viene armado el cachorro humano. Vendrá con su reflejo de succión y con sus orificios prontos para conocer y gozar de este mundo. Así tendrá sus orificios nasales con los que descubrirá el olor de la piel de su madre, la fragancia de su ropa que viene acompañada del alimento que surge del propio cuerpo materno, (así esté mamando con lactancia natural o con biberón, o sea otra persona que le brinde el alimento) Ya que va a ir percibiendo el olor relacionado con su satisfacción gástrica. Así se presenta la pulsión olfativa.
Comenzará a percibir sonidos, a partir que sus oídos van siendo alcanzados por las palabras y canciones en la voz de la madre y los ruidos de ambiente que van siendo recibidos por la pulsión sonante o invocante. Por esa ruta, la auditiva, va a percibir los sonidos que luego se transformarán en palabras y eventualmente en significantes
Para luego dar otro paso que lo introducirá en el mundo de lo imaginario, en lo que se ha dado en llamar el estadio del espejo. Mirarse. El próximo paso de esta evolución va a ser: ser mirado y hacerse mirar, con los recursos que va desarrollando.
Es la próxima pulsión que se abre para seguir conociendo y adaptándose al mundo, es la que se ha decidido llamar pulsión escópica, o sea la mirada. Es tal vez la pulsión más necesaria para descubrir el mundo. El bebé mira lo que lo rodea a veces como extasiado especialmente lo que está en movimiento, (no tanto lo extático.)
Va descubriendo el mundo, su actual hábitat, entonces desde las pulsiones que le van a permitir ver, oír, oler, degustar, tocar apreciar las superficies. Lo que constituye la pulsión táctil (los embriólogos dicen que esta pulsión es la primera que aparece en la evolución del feto)
Todo atravesado por la sexualidad, a partir de los afectos que experimenta desde y hacia los cuidadores, madre, padre, familia a partir de los placeres y displaceres que va sintiendo,
Real, Simbólico e imaginario
Según Lacan hay un cuerpo real, otro simbólico y otro imaginario, uno de cada registro de los tres que se anudan borromeicamente.
El cuerpo real es el del organismo inicial fragmentado.
El cuerpo imaginario es el resultante del estadio del espejo, cuando el infans en brazos de la madre se ve reflejado y siente que su imagen de cuerpo fragmentado se unifica y el júbilo consiguiente con que es festejada esta imagen
El cuerpo simbólico es el resultado del discurso sobre el cuerpo mismo, las normas, las reglas de higiene, los hábitos que se van creando con la palabra del Otro. El baño de lenguaje con sonidos que él tratará de repetir, balbuceando primero y emitiendo palabras luego. Es la entrada a la cultura, la que luego con el devenir le provocará malestar. Como dice Freud en su preciosa obra El malestar en la cultura.
Beatriz Duró.
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Abril 2025
