«La dimensión creativa del estilo»
Antes que nada quiero saludar a la Red Lacaniana de Psicoanálisis por su octavo aniversario, es una alegría para mi compartir este espacio que invita al trabajo con otros, a la circulación de la letra, a ir tomando la palabra, arriesgando la propia, apostando a que la producción, trabajo del inconsciente, se produzca.
Lo que les comparto hoy, tiene que ver con algunas preguntas que me ido haciendo a partir de mi experiencia de formación en la Red. La propuesta de este año fue Psicoanálisis y creación. Ya en un trabajo anterior me interrogaba sobre la relación entre el síntoma y la creación artística, en ese momento me preguntaba sobre ¿de qué tela, de qué estofa, se produce la obra? Y ¿Que posibilita la creación? y si esto puede relacionarse con lo que se produce en la experiencia de un análisis.
Propongo pensar la creación, de la índole que sea, como algo novedoso que irrumpe y provoca un corte con lo que había antes.
De ese recorrido, pienso que la posibilidad de creación tendría que ver con alojar la falta, una re-elaboración que soporta al ser y opera de lazo, un saber hacer a partir del vacío, con aquello que queda por fuera de la simbolización y se goza.
Ahora, me pregunto ¿Al igual que en la producción artística, el análisis, no se trata de la intervención sobre un texto? Si pensamos en la intervención sobre un texto esto solo sería posible como efecto de un trabajo de lectura, sería necesario antes poder leer.
Lacan trabajó sobre estas cuestiones en el Seminario sobre el Síntoma. Si partimos de que el hombre se manifiesta como hablante, dividido entre dos significantes y el vacío en el medio de estos dos, surge la formulación del hombre como hablante-ser, ya que, es a partir de que tiene un cuerpo impactado por el lenguaje, que el hombre es llevado a darse un ser y es con las marcas de esa inscripción que se lo da. No es solo porque habla que crea sus ficciones, sino que es a partir del vacío producido en la significación. Está pasión de ser de los hablantes, será lo que los lleve a la necesidad de distinguirse, Lacan a propósito nos acerca a la noción de escabel, un escabel, es un banquito o taburete que se utiliza para apoyar los pies o para elevarse para producir un discurso ante otros, en ese seminario Lacan trabaja el sinthome o cuarto nudo como posibilidad de darse un nombre o renombrarse, efecto de un trabajo de lectura sobre el síntoma que posibilita un saber hacer con él.
Esto me interroga sobre la particularidad de cada creación, eso que hace único e irrepetible aquello originado, no algo que tiende a la repetición, sino que logra involucrar lo más particular de un sujeto, provocando algo distinto.
Entonces reformulo la pregunta ¿en la experiencia de un análisis qué posibilita esta dimensión creativa que pone en juego lo más particular de un sujeto produciendo algo novedoso? ¿Qué es lo que se pone en juego?
En la Obertura de sus Escritos, Lacan plantea la cuestión del estilo, comienza con una frase de Leclerc “El estilo es el hombre mismo” para desbaratarla según su concepción de que el mensaje nos llega del Otro de forma invertida, altera la frase prolongándola “el estilo es el hombre al que nos dirigimos”. Cuando Lacan prolonga la frase sustrae la autoría del hombre, sometido a la ley del lenguaje, encuentra en el discurso del Otro aquello que le da existencia, se designa por su relación con el Otro, introduciendo la dimensión del sujeto dividido entre saber y verdad, ¿es en esa relación que podrá surgir la diferencia?. Más adelante propone “Es el objeto quien responde a la pregunta por el estilo” pregunta dirigida al Otro que involucra al objeto, que en su caída, entre significantes, inscribe algo de lo más particular de ese sujeto, su ser de goce. El estilo, no se piensa en el registro de la expresión, no expresa ni revela al hombre, no es signo de él. Es la manera por la que el sujeto se manifiesta en su relación con lo más intimo, lo mas particular, con la marca de la lengua, en un más allá de la significación a la que escapa y que involucra al objeto, en la escritura desprendida de su caída, trabajo del inconsciente, producida a partir de la lectura analítica. El estilo es ese saber hacer que cada uno inventa, poniendo en juego el rasgo más particular del sujeto, modificando la relación con el Otro. Es un saber hacer con la marca más allá de la marca. El estilo podría entonces pensarse como un efecto. Entonces ¿Es en la manifestación de un estilo, donde podría ubicarse la dimensión creativa de la experiencia de un análisis?
Si el estilo es un efecto, ¿cómo ir cincelando la relación con el Otro hasta llegar a lo propio? Es en la experiencia del inconsistente, experiencia de un análisis, en donde el pasaje por la castración, ejercicio de pérdida de goce, darán arribo a un estilo, efecto de las inscripciones de las marcas singulares, lectura que da cuenta de la manera de gozar, de las posiciones de enunciación de ese sujeto.
Tomada del latín Stilus, la palabra estilo, refiere a la manera de escribir, designa a la escritura misma, pero también deriva de Stylo que es un instrumento, estilete o punzón con que se escribía o marcaba en tablillas de cera. Entonces estilo refiere a una doble determinación por un lado a esa marca o escritura singular y por otro lado al instrumento del cual resulta la marca. En tanto marca escribe la caída del objeto, en tanto instrumento agujerea permitiendo un desprendimiento textual.
En el seminario XV Lacan dice “Es con un psicoanalista que el psicoanálisis penetra en eso de lo que se trata…” ubicando al analista como instrumento. Es el analista quien pone a funcionar el discurso analítico y en la medida que puede ubicarse como semblante del objeto a, encarnar la falta. Es la operación mediante la cual se agujerea el campo del Otro posibilitando la separación del sujeto del objeto, produciendo su caída, para dirigirse al objeto causa de deseo. Desde este lugar en que se hace reinar al objeto y se interroga como saber lo que hay de verdad es que el analizante podrá extraer de su relación con lalengua una escritura y como efecto un estilo, un saber hacer con la letra que traza un borde con lo real. El estilo se va tejiendo a partir de un agujero, en el campo de la escritura de algo singular que tiene en la letra su potencia creativa.
El análisis del analista es la experiencia a través de la cual se vivencia la experiencia del inconsciente, es la vía imprescindible para alcanzar un más allá de la teoría, también necesaria, desde donde sostener la escucha y la transferencia. Siendo el estilo efecto del inconsciente, el analista habiendo atravesado su propia experiencia de análisis, desde su propio estilo, desde su propia diferencia, producirá efectos en los análisis que conduce, efectos de transmisión, ¿que se transmite? la falta, que posibilitará la causa de deseo, sustento en el acto analítico, que provoca al analizante a producir su propio saber allí donde el Otro no responde, posición de analista que hace a la imposibilidad de imitar un estilo, será lo estilado en cada análisis lo que le permita arribar a lo propio, en la dimensión creativa del estilo.
La noción de estilo involucra el trazo singular, la manera singular de un autor, en la creación artística, o de un sujeto, en la escritura de una experiencia analítica, de producirse a sí mismo.
Ana Paula Guerrero
7 de octubre de 2023
