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«Del discurso de la ficción al discurso del psicoanálisis»

El título que nombra este trabajo está pensado con una direccionalidad lógica. El término “ficción” está sesgada con cierto retorno a Freud, ya que lo tomo de su obra “El   porvenir   de   una   ilusión1”.   Donde   discute   en   gran   medida   con   las   doctrinas religiosas, que apuestan   a   establecer   cosmovisiones,   no   hace   falta   aprehender   sus postulados mediante conceptos, es condición creer, y discute también con el intento de la filosofía del “como si”, supuestos infundados y aún absurdos, agrega Freud, a los que va a señalar de ficciones. Freud sostenía fuertemente que no existía instancia alguna que se encuentre por encima de la razón. Allí su techo y su dogma. Las ficciones de los postulados religiosos y los intentos de los filósofos de inventar postulados a través de la interrogación sobre el ser, establecidos en doctrinas, refieren aun discurso que por definición es una organización específica que revelan la relación del sujeto con los objetos que reglan las formas del lazo social, la sociedad humana. Esta organización lleva el nombre de discurso de la ficción. Freud era  digo  de su época  y buscaba la evidencia no la  creencia.  El se ubicaba  y ubicaba su pensamiento, y por qué no su obra, en la línea con Dios, en la línea del padre. Pero una ficción también es una invención, un saber consistente, una suposición de saber que resiste todo intento de disolución. Si decimos que Freud no cree en Dios pero opera en su línea, estamos diciendo que Freud o mejor dicho el ateísmo de Freud, suponen un dios padre y es ley. También es nostalgia y anhelo incurable. Lacan propone un clivaje entre Dios y el padre para   no operar   en   su   línea,   para introducir algo diferente en la operatoria freudiana. Afirma, Dios es inconsciente y lo intenta retomar al ámbito de lo real. La relación de creencia se plantea como la única relación posible con aquello que resiste al desciframiento. Esta creencia en Dios, es paradójicamente lo que lo libera de él. El discurso psicoanalítico es aquel discurso que puede girar la posición del saber y la verdad   y   las   relaciones   con   el   objeto.   Lacan trabaja   cuatro   discursos   o   posiciones (discurso universitario, discurso del analista, discurso de la histérica, y discursos amo) y agrega una variante o quinto discurso, discurso capitalista. No voy a meterme con las composiciones de estos discursos pero si con sus alcances. Sabemos que ubicar el saber en lugar de agente, busca producir un sujeto, la enseñanza no puede basarse en ese discurso si no quiere recibir una lógica de adoración al objeto del conocimiento. Pero la dirección lógica que planteó en el nombre de este trabajo supone un recorrido y supone también un diálogo con otros discursos, así como hizo Freud con el discurso científico de su época. Generando una fractura con una tradición cientificista o con la verdad de la ciencia de la época. ¿Dice la ciencia la verdad? Esta pregunta abre el debate de qué relación del psicoanálisis con la ciencia o si es el psicoanálisis una ciencia. Lacan   apoya   su   estudio   sobre   esta   relación   a   la referencia   de   los   postulados   de Alexander Koyré. En su libro “Del mundo cerrado al universo infinito” plantea que la ciencia   no   es un   continuo   sino   que   avanza   por   rupturas.   El   objeto   entonces   es cambiante, no es estable. No es posible definir a  la   ciencia por  su  objeto,  en  otros términos la ciencia no es empírica. El objeto de la física no es estable, el objeto cambia y nadie se anima a decir que la física no es una ciencia. Lacan contrapone al discurso de la ciencia, el discurso del psicoanálisis. La diferencia entre el sujeto de la ciencia y el sujeto del psicoanálisis es que del lado de la ciencia ubica el rechazo de todo saber sobre el sujeto y del lado del psicoanálisis encuentra división del sujeto, entre saber y verdad. Este modo de pensar lo psíquico para sostener su enunciado de sujeto dividido, lo aleja o plantea un alejamiento doctrinal de toda linealidad de la experiencia que el sujeto de la ciencia sanciona. Nos pide que confiemos en Freud y en el método que el mismo tuvo que imponer para leerlo y que leamos esta división constituyente como principio, como heredero de las nociones de realidad psíquica y la otra que hace de ella su correlato del sistema percepción consciencia.  Pienso que nos pide que leamos a Freud a partir de una estructura que  él  plantea, la  estructura de  los tres  registros.   Este giro doctrinal  que constituye una conmoción en el pensamiento y en el psicoanálisis, revela una posición enunciativa con respecto a la obra freudiana de ruptura y reestructura. Freud se sirvió de la ciencia para fundar los fundamentos del psicoanálisis, el inconsciente freudiano no podría tener lugar antes de la ciencia, pero lo que Freud hizo es marcar una diferencia con el cientificismo  de su época el  de los procesos fisiológicos  y las funciones del pensamiento. El punto no es demostrar si el psicoanálisis es una ciencia sino de establecer y analizarlas relaciones que mantiene con la ciencia, no podría existir sin referencia a la ciencia. Lacan ubica al sujeto de la ciencia en lo real, y la ciencia se ocupa de lo real. El saber científico consiste en el conocimiento  de las leyes y fórmulas a las que lo real responde. Lo real aquí como lo sabido. El psicoanálisis hace una lectura al revés, lo no sabido es lo real, aquello que insiste más allá de esta frontera alcanzada por la ciencia. Con el discurso psicoanalítico al igual que la ciencia nos relacionamos con esa falla, trabajamos con el mismo sujeto, pero la ciencia se empeña en erradicar esa falla en tanto que nosotros intentamos, al menos en principio, escuchar lo que allí se abre. 

1 Obras Completas, tomo XXI (1927 – 1931)

Fabián Pérez. Segundas Jornadas de la Red Lacaniana de Psicoanálisis 13 de abril de 2018.

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