«Dora y la Joven homosexual. La transferencia del analista»
Dora y un “padre severo”
Los lacanianos sabemos que lo que sucede en el análisis del analista, y fundamentalmente, lo que pasó al terminar la cura, va a tener incidencia en los análisis que este va a conducir.
Por eso hoy vamos a plantearles en dos casos de Freud, cómo la situación de él ante las mujeres condicionó la dirección de esas curas.
Veamos dos de los casos de Freud, ¿nos atrevemos a intentar una nueva lectura?, ¿qué pasó con Dora?
Para Ida Bauer la escena amorosa, esa que la histérica pone a veces en primer plano, y a la que su padre contribuía por sus propios intereses, está cubriendo una escena donde ella era rechazada, “regalada por el padre”, según hemos analizado tantas veces.
En ella, la escena amorosa con el Sr. K, indicada por el padre y también por Freud, no tenía consistencia; la escena amorosa con la Sra. K, en la cual estaba interesada, sabemos que no era, sino un intento, de reconocerse por identificación en relación con su feminidad. Se trataba de la homosexuación y no de homosexualidad, como dijo Freud.
Pero la conclusión de su análisis con Freud, con su acting out al dejar el análisis, dice que lo que estaba en juego era la escena en que ella estaba descalificada, en la que no se podía ubicar como una mujer, y que intentaba cubrir con el cambiavía del amor hacia la Sra. K, lo que también se le dificultó.
La dirección de la cura no tenía que haber estado en la indicación de Freud, en ese pacto de caballeros con el padre para que la “pusiera en el buen camino”, de que su interés amoroso era el Sr. K.; quien fue, además, el que derivó en una ocasión anterior, al padre de Dora a la consulta con Freud. Como ven existía una red transferencial operando. El padre le daba al Sr. K a su hija y este señor, pasaba por alto la relación de su mujer con el Sr. Bauer.
Lacan plantea el interés de Dora por la Sra. K, allí donde estaba el “misterio de la feminidad” para la joven, esto es real, pero a la vez hoy estimamos que no es lo esencial, pues con ello, Dora intenta tapar el estado anterior.
Sabemos que Dora llega al análisis traída por su padre, ella no hace el pedido de analizarse. Ella no viene a partir de un síntoma determinado, no se quejaba de sus síntomas ni los quería analizar, al menos explícitamente. El padre tampoco la trae por los síntomas que hacía tiempo venían ocurriendo, sino que viene a partir de una carta, cuya lectura nos dice de su escena básica:
“Un día los padres se horrorizaron al hallar sobre el escritorio de la muchacha, o en uno de los cajones, una carta en la que se despedía de ellos porque ya no podía soportar más la vida.” (Freud, S. Obras Completas. Amorrortu Ed. Tomo VII, Pág. 22)
Ideas de suicidio, en la interpretación de la lectura paterna de esa carta. El padre, dice Freud:
“No obstante quedó impresionado, y cuando un día, tras un último cambio de palabras entre padre e hija, esta sufrió un primer ataque de pérdida de conocimiento, determinó a pesar de la renuencia de ella, que debía ponerse bajo mi tratamiento”
Dora estaba realizando un acting-out con su padre, y de ahí que la idea de que efectuara un pasaje al acto desencadenado en la transferencia con él, tomaba cuerpo seriamente. Pero Dora estaba sufriendo, y lo escenificaba a través del acting-out. Esta era la escena en que estaba instalada, la de una mujer que “ya no podía soportar más la vida”; digámoslo con nuestras palabras, ella quería salir de su posición de objeto del padre a la vez que colaboraba para que su goce se mantuviera. Y por eso se fue, vuelve tiempo después a pedirle a Freud que la atendiera, y Freud no lo hace.
Lacan dice algo en su trabajo «Intervenciones sobre la transferencia” que guarda relación con el caso Dora. Allí hace una articulación del segundo sueño de Dora en relación con el misterio – para ella – de su propia feminidad y lo une a algo que a él le parece clave y que no es otra cosa que una imagen:
«Aquella imagen, la más lejana que alcanza Dora en su primera infancia, . . . es chupándose el pulgar izquierdo»
¿Recuerdan esta escena descrita en el caso clínico de Freud?
«Chupándose el pulgar izquierdo al tiempo que con su mano derecha tironea la oreja de su hermano, año y medio mayor que ella.»
Lacan termina diciendo de esta imagen:
«Parece que tuviéramos aquí la matriz imaginaria en la que han venido a vaciarse todas las situaciones que Dora ha desarrollado en su vida.»
Lacan considera que hay matrices primarias que, en lo imaginario, van a condicionar el modo en que una persona, en este caso Ida Bauer, va a desarrollar las situaciones que realiza «en su vida».
¿Qué es lo que plantea Lacan de esta manera?
Que el goce en su repetición, opera con una matriz que con algunas diferencias va reproduciendo y reconociendo imágenes articuladas por medio de la mirada. En ese texto dice que, sobre esa matriz primaria, “Han venido a vaciarse todas las situaciones que Dora ha desarrollado en su vida”.
En 1922, víctima de nuevos trastornos (los mismos síntomas que ya había tenido, vértigo, zumbido de oídos, insomnio, migrañas), llamó por azar, a la cabecera de su cama, a Felix Deutsch, esposo de Helen Deutsch, médico internista interesado en la aplicación del psicoanálisis a las enfermedades psicosomáticas,. Le narró entonces toda su historia, habló del egoísmo de los hombres, de sus frustraciones, y también de su frigidez.
Escuchando sus quejas, Deutsch reconoció que se encontraba ante la mujer del famoso caso «Dora».
Dice Deutsch, «Desde ese momento, ella olvidó su enfermedad y puso de manifiesto un inmenso orgullo por haber sido objeto de un escrito tan célebre en la literatura psiquiátrica».
La mujer discutió con él las interpretaciones realizadas por Freud de sus dos sueños. Cuando Deutsch volvió a verla, los ataques habían desaparecido. En 1955, emigrado a los Estados Unidos, Deutsch se enteró de la muerte de Dora, que se había producido diez años antes.
Por Ernest Jones se supo que Ida había fallecido en Nueva York y, por un colega, tuvo noticias de cómo se habían desarrollado los últimos años de su vida. Dora había dirigido contra su propio cuerpo la obsesión de la madre: «Su constipación, vivida como una imposibilidad de «limpiar los intestinos», le creó problemas hasta el fin de su vida.
No obstante, habituada a esos trastornos, los trataba como un síntoma familiar, hasta el momento en que demostraron ser más graves que una simple conversión. Su muerte -de un cáncer de colon diagnosticado demasiado tarde para que pudiera operarse con éxito- según dicen fue como una bendición para sus allegados. “Según mi informante, dice Jones, había sido una de las «histéricas más repulsivas» que hubiera conocido.”
¿Por qué Freud temía a la Joven homosexual?
Algo similar sucedió con la llamada “joven homosexual”, paciente de Freud. No nos tenemos que olvidar, que ella pasa del acting-out donde pone en escena el mostrarse como amante con una dama de mala reputación ante su padre, al pasaje al acto, al tirarse a las vías del tren.
Esta escena amorosa con “la dama de mala reputación”, era un acting-out con el cual se mostraba, ante su madre, su padre y la sociedad vienesa. Ella ofrecía una escena de amor, de un amor desafiante para los valores de la época y sobre todo, para los de su padre.
Pero ¿por qué ella realiza el pasaje al acto?, y luego, ¿por qué, en su vida, le costó tanto mantener una pareja amorosa?, ¿por qué fue deshaciendo lo que lograba sentimentalmente?
Hagamos la pregunta ¿cuál era su escena básica, esa que iba a determinar las otras?
Esta joven anhelaba ser querida y reconocida por su madre la que la rechazaba, en ella no estaba en juego lo sexual, ni con su madre, ni con la dama. En cambio ella recibe como respuesta a su demanda, la negativa materna; ella está expuesta así a lo que podemos llamar la mère-versión. Pues la madre le ofrece su goce, antes que un amor que le permita narcisizarse.
La joven va a reproducir en su vida, una matriz a través de la cual, desde una inestable posición fálica, crea escenas cortejando al otro o a la otra para que se interesen amorosamente en ella, lo que no puede ser otra cosa que una compensación del déficit narcisista, causado en su relación con el Otro primario.
Abordar escenas de amor en las cuales ella termina poniendo distancia, sin interesarse básicamente en lo sexual, habla de una estructura histérica, que permanentemente triangula sus relaciones y donde se coloca ante el otro, buscando una mirada que la saque de su situación estructural.
No encontramos en lo que Freud comunica del caso, que haya una demanda de análisis por parte de la joven paciente. Y cuando decimos esto, implicamos el manejo clínico que Freud hace con ella, donde no hay conversión transferencial del pedido inicial.
Ella no pide hacer un análisis para pensar lo que le está sucediendo, son sus padres asustados quienes la envían al consultorio de Freud; y lo hacen con el peso de un mandato, de dejar su cortejo público de esta mujer, que ella acepta pensando manejar las cosas a su mejor conveniencia.
Freud intenta “a modo exploratorio” trabajar con ella, y luego de unos meses (la cura dura cuatro meses con una frecuencia de cinco veces cada semana) él iba a decidir si era posible un análisis.
Lacan, ante la manera en que terminó este análisis llegó a decir que Freud “la deja caer”. Por supuesto, no como el padre, pues no aparece en él la cólera, ni el objeto propuesto era el desecho, ni la posición de Freud para la joven era similar a la que tenía su padre. Freud le tuvo miedo. Nos dice Lacan:
“Esto es lo que Freud expresa de una forma muy justa, con el único inconveniente de un énfasis excesivo, cuando nos dice—«Creo que la intención de inducirme al error era uno de los elementos formadores de este sueño. Era también una tentativa de ganarse mi interés y mi buena disposición, probablemente para causarme una desilusión aún más profunda».
Se insinúa aquí la atribución al sujeto de una intención de cautivarlo a él, a Freud, para que se dé un trastazo, para que caiga de más alto tras quedarse enredado en la situación. En el énfasis de esta frase, se escucha sin lugar a duda lo que llamamos una acción contratransferencial” (Seminario “La relación de objeto” del 9.1.57. Versión inédita)
¿Por qué se maneja Freud con ella en el nivel de las ilusiones-desilusiones?
Esto también se lo pregunta Lacan:
“«Es también, se dice, una tentativa de enredarme, de cautivarme, de hacer que la encuentre encantadora.» Con esta frase de más, nos basta para instruirnos. Debe ser un encanto esta chica para que, como en el caso de Dora, Freud no actúe con libertad en este asunto. Cuando afirma que lo peor estaba cantado, lo que quiere evitar es sentirse desilusionado. O sea que está dispuesto a hacerse ilusiones. Si se pone en guardia contra estas ilusiones, ya ha entrado en el juego. Realiza el juego imaginario. Lo convierte en real, porque el mismo está dentro. Y eso no falla.” (Seminario “La relación de objeto” del 9.1.57. Versión inédita)
Freud, es evidente, no quiere que ella “lo deje caer” a él luego de embaucarlo, y por eso él pasa al acto al tratar de anticipar lo que supone ella va a hacer. Toma una decisión, se precipita lógicamente al leer imaginaria e invertidamente la intención que ella puede estar ocultando.
Sabemos por el testimonio de esta mujer al final de su vida, hablando del encuentro final con Freud, que:
“Al despedirse, el profesor Freud le dice: – «Usted tiene unos ojos tan inteligentes. No quisiera encontrarme en la vida con usted en calidad de enemigo.»
El hecho de que el famoso Freud le haya dicho eso cuando tenía diecinueve años, Sidonie, no lo olvidará jamás en la vida.” ((Ines Rieder – Diana Voigt “Sidonie Csillag. La joven homosexual de Freud” Ed. El cuenco de plata. 2004. Pág. 71)
¿Por qué Freud la supone un enemigo? ¿Qué fuerza trasmite la joven en su mirada que lo hace temer a Freud?, ¿Por qué su inteligencia o su belleza la colocan ante el Otro en posiciones antagónicas?
¿No sabía Freud que esto, a ella, ya le había sucedido con su madre y también con su padre? ¿Entonces, porqué respondió identificándose al semblante?
Otro caso en donde Freud se colocó en la posición de “un padre muy severo” ante una mujer.
Lo que ella fue para Freud y lo que no fue Freud para ella, es lo que no permitió realizar la demanda de análisis, pues él también la dejó caer. Nosotros ya estamos advertidos: “No hay en el asunto solamente lo que el analista quiere hacer de su paciente. También hay lo que el analista quiere que su paciente haga de él. . .”
Ricardo Landeira
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